Zapatero y las exclusiones: un poco de patrotismo, por favor

Empecemos por el principio: no se puede excluir a nadie de un lugar que no haya ocupado antes. Si estamos[…]

Empecemos por el principio: no se puede excluir a nadie de un lugar que no haya ocupado antes. Si estamos de acuerdo con el enunciado, concluiremos que ni el señor Bush ni el señor Sarkozy han excluido a España ni al presidente Zapatero del grupo de potencias económicas que debatirán el 15 de noviembre la reforma y por lo tanto el futuro del sistema financiero internacional. Como nunca hemos estado en ese foro, como mucho podremos asegurar que no nos han invitado.


Por eso suenan amargas las críticas que recibe en público y en voz altísima el Gobierno porque, de momento, no estamos en la lista de elegidos. Dicen en algunos partidos de la oposición que el Ejecutivo no se ha ganado estar en la reunión. ¿Será porque nuestro sistema financiero es menos sólido que el de la mayoría? ¿O por qué no tenemos ideas y propuestas que poner sobre la mesa?


Rosa Díez ha dicho que España debería estar en la reunión por méritos propios, pero resulta que "este gobierno se no se ganado el crédito para que nos llamen. Este Gobierno ha convertido a nuestro país en prescindible. Quede claro que no es Bush o Sarkozy quien excluye a España: es José Luis Rodríguez Zapatero quien nos ha expulsado del lugar en el que los ciudadanos de ese país mereceríamos que España estuviera". ¿Expulsarnos? Alguien debería recordarle a la ex diputada socialistas y hoy jefa del UpyD que de ese paraíso del G-20 nadie puede echarnos, porque nunca lo hemos pisado.


Y en el Partido Popular achacan a la incontinencia verbal del presidente el hecho de que no estemos en una cumbre a todas luces clave y dicen que si España queda excluida sería una constatación de que nuestro país no pinta nada. Menudo éxito sería para Zapatero colarse en la reunión de Washington en el último minuto y de penalti, porque sería el primer presidente moderno de este país -Aznar se partió el pecho por entrar en un G-8 ampliado sin el más mínimo resultado- que pinta algo en el mundo mundial. Cuidado con escupir hacia arriba porque corremos el riesgo de empaparnos la cara.


Estamos en el momento ideal para ejercer de patriotras, pero patriotas de verdad. De quitarse el polvo de las hombreras, dejar por un ratito atrás los prejuicios y los ventajismos de la política más barata y de apoyar lo que, a todas luces, parece de justicia. Y hacer patria es defender un sistema financiero que es el único entre los grandes de Europa que puede presumir de no tener un banco o una caja de ahorros en coma inducido o directamente nacionalizado.


Lo que no quiere decir, desde luego, que no haya problemas, que los hay y muy preocupantes -sólo por poner dos ejemplos analicen la cifras de morosidad de Caja Madrid o el ratio de cobertura de créditos dudosos de la CAM- y gordos en sector que se ha excedido en sus préstamos al ladrillo español, nuestra auténtica subprime por mucho que nuestro presidente se empeñe en recordar que el problema nace y se desarrolla al otro lado del Atlántico.


¿A qué esperan nuestros políticos para defender la marca España? No se trata de hacer valer algo tan cuestionable como que nuestro país sea la octava potencia económica europea -algo más que dudoso se analice el parámetro que se analice- sino de poner sobre la mesa que, y en esto no hay debate, nuestro sistema financiero es de Primera División, digno de un G-8 o de un G-3, no lo duden. Y eso es marca España -en juego hay muchas inversiones-, por más que por conveniencias políticas a alguno se le vaya de la cabeza.


Decir que la culpa de no estar en primera línea de combate es de Zapatero es lo mismo que dar la razón a Sarkozy o Bush, que están metiendo la pata hasta el fondo excluyendo del foro a un país que participa en la recuperación de bancos en Estados Unidos y el Reino Unido -por cierto que Gordon Brow sí apoya nuestra presencia en Washington- de la mano del Grupo Santander y que, por cierto, deja mucho dinero en las arcas de entidades vecinas como BNP Paribas o Société Générale, esta última presa constante de los rumores de falta de liquidez. Un poco de patriotismo, por favor y por inteligencia.

En portada

Noticias de 

Si esta noticia ha sido útil para ti,
apúntate a nuestros boletines
¡No te decepcionaremos!

También en nuestro canal de Whatsapp