Botín pone colorao a Francisco González
Hoy hace una semana que finalizó la ampliación de capital de Santander -el banco rojo-, una operación que sentó como[…]
Hoy hace una semana que finalizó la ampliación de capital de Santander -el banco rojo-, una operación que sentó como un tiro al mercado porque apenas 12 días antes había sido negada por el consejero delegado del banco, Alfredo Sáenz, en la conferencia con analistas con motivo de la presentación de los resultados del tercer trimestre.
La noticia de aquel lunes 10 de noviembre dinamitó el mercado porque nadie sabía la justificación real que llevaba a Emilio Botín a pedir 7.200 millones a sus accionistas, a los que se le diluía un 25% el beneficio por acción. Mal negocio a primera vista que, además, multiplica por infinito la ya de por si extrema desconfianza sobre el sistema financiero español.
El malestar entre la banca fue tal que varias entidades, con BBVA al frente -el banco azul-, se apresuraron a salir a la palestra para disparar contra don Emilio y negar que ellos tuvieran que recapitalizarse. "Nosotros no tenemos los problemas de los préstamos corporativos fallidos ni las minusvalías latentes por sus inversiones erróneas en Sovereign, Fortis y Royal Bank of Scotland", explicaron en algunos bancos.
Pero una vez superada la prueba, como una sobresuscripción del 140%, la pelota está ahora en el tejado de la competencia. "Todos tienen que ampliar capital, quieran o no, porque las reglas del mercado han cambiado tras las inyecciones de los gobiernos a los bancos europeos", argumentan desde un banco de inversión. "Ya no vale con un core capital o ratio de solvencia del 6%. Es necesario un 7%", añaden.
"Lo contrario es ir contra el mercado, como está haciendo BBVA, al que le hace falta unos 3.000 millones de euros", sostienen desde otro broker. "La mejor demostración de que a BBVA le van a pasar factura a medio plazo es que durante la ampliación de capital de Santander los dos bancos han caído lo mismo, con la diferencia que uno estaba capitalizándose y diluyendo el BPA", agregan.
Desde otras fuentes se asegura que al banco de la llama roja le penalizó el hecho de mentir de forma tan tajante a los analistas el 28 de octubre, algo por cierto que ya hizo hace dos años BBVA. La entidad con sede en Bilbao cometió el mismo pecado hace dos años, en noviembre de 2006, cuando en una colocación acelerada levantó capital por 3.000 millones.
En ese momento, Francisco González dijo que no volvería a diluir el beneficio por acción y que con esos nuevos fondos el balance del banco ya estaba cómodo. Sin embargo, tres meses después, en febrero de 2007, BBVA anunció la compra del estadounidense Compass por 7.500 millones de euros, adquisición cuyo 52% se financió con otra ampliación de capital.
"Es mejor ponerse colorado ahora, que dentro de unos meses cuando no tengas más remedio. Ganas tiempo y afrontas la incertidumbre de 2009 desde una posición más tranquila", sentencian desde una entidad internacional.