Colonial: el guerrero Brugera está de vuelta
Lunes 15 de septiembre. Vaya día el elegido por para presentar el acuerdo de refinanciación de su deuda, que es[…]
Lunes 15 de septiembre. Vaya día el elegido por para presentar el acuerdo de refinanciación de su deuda, que es un plan de salvación en toda regla y quién sabe si un acto de fe. Mientras el nuevo presidente, Juan José Brugera, repasaba los deberes del grupo para convertirlo otra vez en objeto del deseo de uno o varios accionistas con todas las letras, las bolsas eran presa del nerviosismo en forma de gigantescos números rojos por el hundimiento de uno de los iconos del capitalismo mundial, Lehman Brothers. Y a todo esto, el secretario del Tesoro estadounidense, Henry Paulson, echándole la culpa a la crisis del mercado inmobiliario
El pleno drama en los mercados bursátiles, Brugera -que como La Caixa está de vuelta a una que cambió de manos por una oferta de Luis Portillo a la que la primera caja catalana no pudo decir que no- ha anunciado desinversiones en , Riofisa y SFL. Dice que no tiene -qué otra cosa puede decir para que no le presionen aún más a la baja en precio- y que espera conseguir entre 1.700 y 2.000 millones con la operación. Es decir, como mucho lo que Portillo pagó por Riofisa a la familia Losantos, que tardó unos segundos, los que necesitó para procesar que estaba ante el negocio soñado, en decir, que sí a la propuesta del sevillano.
El desplome de las bolsas contrasta con el sobrio optimismo de los gestores de la inmobiliaria catalana. A la izquierda del presidente, Pere Viñolas, un histórico de los mercados para quien la renta variable apenas tiene secretos, posaba para una foto que ofrece confianza. Un experto en el sector, Bruguera, y un conocedor de las bolsas, Viñolas, ese que ha faltado al lado de otros ilustres promotores que creyeron que el mercado de valores era un medio y no un fin y que o están con el agua al cuello o reposan muchos metros por debajo de la superficie.
¿Será suficiente? Para Brugera, reflotar es un reto personal. Dice que coge la compañía en el estado de postración en que la encontró en 1994, y que después de la cura de caballo que le va a aplicar volverán las primas a la cotización cuando las cosas -hoy en el polo opuesto- cambien y el mercado distinga entre compañías promotoras y patrimonialistas. Dicho de otra forma, cuando los inversores decidan que los edificios del grupo en Madrid, Barcelona y París valen más que los poco más de 400 millones de euros de capitalización bursátil del grupo.
Tiene Brugera ganas de guerra. Siempre ha sido duro de pelar. Para él, que tanto le dolió la pérdida de la que Portillo ha puesto al pie de los caballos, esta vuelta a escena es una revancha personal. El veterano luchador que ya sabe lo que es el sabor amargo de la derrota -Joaquín Rivero le resistió una presión terrible para hacer una fusión a tres bandas de , Bami y Colonial- tiene ante si el reto más difícil. Resucitar un muerto contra los mercados, contra una deuda de 8.991 millones y contra el sentimiento más negativo posible respecto al sector inmobiliario.