Rehenes de los ejecutivos

Todos los blogs y medias financieros han puesto el acento en las enormes retribuciones que cobran los ejecutivos de las[…]

Todos los blogs y medias financieros han puesto el acento en las enormes retribuciones que cobran los ejecutivos de las grandes empresas. El escándalo de los "bonus" de AIG, ha desatado una ira popular contra los "galácticos" incentivos de los grandes directivos. Y España, en este caso, no es diferente. Planes de pensiones, "stock options" o aumentos salariales del 50%. Hay para todos los gustos...

No pasa un día sin que se conozca un nuevo despropósito de un presidente o un consejero delegado de una compañía que se está embolsando cantidades que el resto de los mortales, incluidos algunos de sus más señeros accionistas, no podemos ni imaginar. Cuesta todavía más aceptarlo cuando los resultados de la empresa en cuestión no son boyantes.

Pero no nos engañemos, estos disparates no tienen mucha historia. Se generalizaron con la burbuja tecnológica, con las stock options de Villalonga, hacia finales de los 90. Y siguieron con los planes de pensiones de Ybarra, en BBV, y con las jubilaciones de Corcóstegui y Amusátegui en BSCH. Sin embargo, clama al cielo y demuestra muy poca sensibilidad por parte de los dirigentes de las compañías (los señores feudales del siglo XXI) que estos despropósitos sigan ocurriendo en nuestros días con la que está cayendo.

Los ejecutivos se han olvidado que sus intereses, en los códigos éticos, figuran en el último eslabón desde los años 70. Antes vienen los intereses de los clientes, luego los de los empleados, después los de los accionistas y, por último, los de los directivos. Algo que quizá deberían aprender los ejecutivos de la generación Google y Neocom.

En portada

Noticias de 

Si esta noticia ha sido útil para ti,
apúntate a nuestros boletines
¡No te decepcionaremos!

También en nuestro canal de Whatsapp