El mundo feliz de Nueva Rumasa
Al "mundo feliz", de Aldous Huxley, parece haberle salido una réplica en el siglo XXI: Nueva Rumasa. Los parecidos son[…]
Al "mundo feliz", de Aldous Huxley, parece haberle salido una réplica en el siglo XXI: Nueva Rumasa. Los parecidos son más que razonables. En la novela del escritor británico la humanidad está plenamente satisfecha, es saludable y avanzada tecnológicamente. La guerra y la pobreza han sido erradicadas y todos son permanentemente felices. Sin embargo, los personajes del texto alcanzan su estado de plenitud y realización tras eliminar muchos valores: la familia, la diversidad cultural, la religión...
Al "holding" Nueva Rumasa, a juzgar por su actuación de los últimos años, se le puede encasillar en un escenario de doble fachada similar: el conglomerado de empresas de los Ruiz Mateos ha conseguido pervivir (hasta ahora) ampliando continuamente sus negocios con adquisiciones, dando empleo a miles de trabajadores, con unas buenas condiciones laborales y un inmejorable trato personal y de cercanía... Un mundo, aparentemente, feliz. Pero todo a costa de pasarse por alto una serie de normas, ¡como pagar a la Seguridad Social y a Hacienda!, manipular cuentas, falsear avales bancarios, registrar a sus empresas en el extranjero con el ánimo de blanquear capitales o incluso apelar a los pequeños ahorradores con instrumentos de inversión con promesas de alta rentabilidad.
Choca que nadie haya avisado antes de las irregularidades de esta empresa. Los primeros impagos de cotizaciones empresariales con el organismo público se remontan al año 2004. En ese ejercicio, el Rayo Vallecano comenzaba a tener problemas de liquidez. Sin embargo, no fue hasta 2009 cuando Hacienda y la Seguridad Social reclamaron 21,68 millones de euros al club de fútbol, correspondientes a los ejercicios comprendidos entre 2004 y 2008. En 2008, los impagos con las instituciones públicas se extendían también a Clesa y Dhul... Eso, sin obviar las deudas que mantiene con varios bancos o con algunos de sus trabajadores (a los que, en el caso de algunas empresas, lleva más de seis meses sin pagar)...
Hoy, todo ese "mundo feliz" levantado a conciencia bajo un entramado de dudosa legalidad se tambalea.