"Nunca" es el momento oportuno para Florentino
Si había alguna duda sobre la relación entre Ignacio Sánchez Galán, presidente de Iberdrola, y Florentino Pérez, primer accionista de[…]
Si había alguna duda sobre
la relación entre Ignacio Sánchez Galán, presidente de Iberdrola, y Florentino
Pérez, primer accionista de la eléctrica, ayer quedó despejada. En la rueda de
prensa previa a la Junta General de Accionistas que se celebra este viernes en
Bilbao, el presidente de la compañía energética tiró de su manual de ejecutivo
anglosajón para decirle al ex presidente
y futuro presidente del Real Madrid que lo tiene crudo si espera que le de
el puesto en el consejo de administración que le ha solicitado.
Galán calificó de cordial la reunión que mantuvo con el
presidente de ACS la pasada semana
e insistió en que su solicitud será "estudiada por el consejo de administración
en el momento oportuno". De cara a la galería, el empresario charro reiteró
hasta la saciedad para satisfacer la saciedad de los periodistas que no es él
quien tiene que decir si el señor Pérez entra o no en el Consejo, sino los
miembros del órgano de dirección de la quinta eléctrica del mundo de forma
colegiada.
Estupenda respuesta
institucional, muy preparada, en línea con su concepto de que la empresa es de
todos los accionistas y no de tres -tipo ACS- que con sus paquetes
accionariales hacen y deshacen casi a su antajo. Mensaje diplomático que, sin embargo, no esconde una animadversión
latente y, a día de hoy, insalvable. Sencillamente porque no se fia y para
Galán esa, la de la confianza, es una virtud innegociable.
Y no la tiene con Florentino
porque el constructor ha cambiado de
discurso en numerosas ocasiones. Lo estratégico, como pasó con Continental
Auto, las concesiones de autopistas y, sobre todo, Unión Fenosa, pasa a ser
secundario por un sugerente cheque al portador. Galán es más de relaciones a
largo plazo en la que ganan todos y no solo unos pocos.
Por eso siempre ha rechazado
que alguien con un porcentaje minoritario del capital mande en una empresa.
Siempre se ha opuesto a que el presidente de ACS dominara una compañía que
llevó a valer 50.000 millones sin poner apenas un duro encima de la mesa puesto
que sus participaciones, la directa y la indirecta -un 12%- las ha comprado con
financiación ajena.
Galán no se cree que Florentino venga ahora de buenas por mucho que calificara su reunión con él de
cordial. Intentará por todos los medios vetar su entrada porque para el "nunca"
es un momento oportuno para meter a un lobo en la madriguera. Lo que confía es
que su ejército de corps, repleto de cajas de ahorros en problemas, no le falle
y caigan en la tentaciónde vender a un buen postor.