BME: cuando el enemigo está en casa

¿Recuerdan la maravillosa puesta en escena de FCC en la junta de accionistas de 2004 para impedir que Acciona entrara[…]

¿Recuerdan la
maravillosa puesta en escena de FCC en la junta de accionistas de 2004 para
impedir que Acciona entrara en su consejo?
¿O las argucias de Ignacio Sánchez Galán para evitar que ACS se haya
planteado siquiera pedir su entrada en el de Iberdrola?
Otros
no tienen tantos comodines.

Es el caso
de Bolsas y Mercados Españoles (BME),
que tiene que convivir con accionistas
significativos
que son también duros competidores por el mismo negocio y
que tienen voz y voto en los mercados españoles. Y que, por si fuera poco, son
-sus brokers- los mayores vendedores de
acciones del holding de mercados,
que está pasando un auténtico vía crucis
en este primer acto de 2009.

Deutsche Bank
y Morgan Stanley sobre todo, y Société Générale, Merrill Lynch o UBS más
discretamente
, están entre los mayores vendedores de títulos de
BME. Es verdad que canalizan una buena parte de las órdenes de inversores
extranjeros en España, pero no deja de ser llamativo que estén intensificando
la ofensiva vendedora en pleno estreno de las plataformas de negociación que
negocian a brazo partido con España.

Los cuatro
bancos mencionados forman parte de Turquoise
-como Citi, Credit Suisse, Goldman Sachs y BNP,
este último por cierto accionista significativo con el 3% del capital de BME y
miembro de su consejo de administración- que empezó a operar sobre acciones
españolas el 16 de febrero.

Con escaso éxito, por el momento. Aunque es muy pronto para hacer
valoraciones, como en el caso de Chi-x,
la plataforma promovida por Nomura que arrancó un poco antes, el 22 de enero. Antonio Zoido, presidente de BME, ha
cifrado en el 0,01% la cuota de mercado sobre valores españoles de las
plataformas.
No se trata desde luego de una amenaza a corto plazo, pero le
conviene al grupo español no despistarse ni un poquito porque la batalla no ha
hecho más que empezar.

Hoy, las plataformas alternativas acaparan alrededor del 25% de la
negociación en una plaza capital como Londres. Un pedazo muy grande de una
tarta cada vez más pequeña por la sustancial caída de los volúmenes de
contratación, en la City y en todo el mundo.

Si de defender la cotización se trata, pueden Zoido y su equipo
defenderse con las comparaciones. Sólo
este año la acción de BME pierde una cuarta parte de su valor
. Cae más que
el LSE británico, pero sensiblemente menos que la Deutsche Börse alemana -esa
novia a la que la bolsa española dio calabazas hace ya unos años- o Nyse
Euronext, que se dejan en el camino entre un 35% y un 45%. Es lo que hay en un
entorno de reducción de la actividad en un negocio extraordinariamente maduro. Es decir, que la competencia crece y el
negocio mengua.

A cualquiera le gustaría garantizarse el apoyo incondicional de sus miembros
y en algunos casos accionistas cuando vienen mal dadas. Una posibilidad que, a
todas luces, no tiene BME.

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