Entre Iberdrola y Suez hay algo más

La imposibilidad de acceder a financiación bancaria y el desplome de las cotizaciones ha enfriado cualquier movimiento corporativo, con la[…]

La imposibilidad de acceder a financiación bancaria y el desplome de las cotizaciones ha enfriado cualquier movimiento corporativo, con la excepción de la compra de Unión Fenosa por Gas Natural, anunciada en julio de 2007 y pendiente todavía de aprobar y ejecutar. No se mueve ninguna compañía y la palabra OPA ha desaparecido de la mente de los consejeros delegados, más pendientes de tapar vías de agua que en soñar con ganar tamaño.

 

Sin embargo, los movimientos en la sombra se siguen produciendo. El sector eléctrico, amén de las fusiones rescate de las cajas, es objeto de zancadillas con los reguladores, intercambio de demandas, presiones en los medios y navajazos en cualquier esquina para debilitar al contrario mientras se preparan para guerras de mayor dimensión.

Algunos intentan impedir que la nueva Gas Fenosa lleve a buen puerto o, al menos, que lo haga con más inconvenientes de los esperados. Otros andan vendiendo que Acciona y Enel quedaron como amigos y que la primera recibirá una oferta estratosférica por el favor político de Endesa. Los últimos aguardan a que Florentino Pérez, con minusvalías latentes que asustan, cumpla por fin sus amenazas y muerda a Ignacio Sánchez Galán.

Pero el presidente de Iberdrola, hábil como siempre, ha decidido mover ficha por si el el presidente de ACS decide jugársela con los dineros que reciba de Fenosa en abril y llega al 20% de la eléctrica, como viene diciendo desde hace dos años. En este contexto se explica lo que algunos analistas de pedigrí del sector empiezan a barruntar tras el acuerdo anunciado la semana pasada entre Iberdrola y Suez para construir centrales nucleares en el Reino Unido.

Sostienen que esa joint venture va mucho más allá, percepción que no niegan en el seno de la compañía con sede en Bilbao. La tesis es que Suez, que posee más del 11,3% que dice tener de Gas Natural, no irá a la ampliación de capital del grupo catalán para comprar Fenosa porque, tras fusionarse con Gaz de France -será GDF Suez- el nuevo grupo será el primer gran competidor de la compañía participada por Repsol y La Caixa.

Si el grupo franco belga se sale de Gas Natural, de lo que nos vamos a enterar en dos meses, den por hecho que juntará filas con Iberdrola. Sería un excepcional socio industrial y financiero para Galán, consciente de que los ejércitos -Bancaja, CAM y BBK, accionistas del núcleo duro- con los que cuenta para hacer frente a Florentino están más cerca de la UCI (Unidad de Cuidad Intensivos, razón doctor Banco de España) que del campo de batalla.

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