Actúe en el nuevo escenario
Todas las crisis recientes de la economía española coinciden con un gran susto empresarial. A principios de los ochenta, Rumasa;[…]
Todas las crisis recientes de la economía española coinciden con un gran susto empresarial. A principios de los ochenta, Rumasa; en 1993, ; ahora, Martinsa, protagonista de la mayor suspensión de pagos de nuestra historia y episodio señero de un estallido de mecha lenta (se comenzó a hablar de «crisis del ladrillo» con el desplome de , hace más de un año) pero combustión violenta y, mucho nos tememos, prolongada.
Para la economía española, el fin de la era del ladrillo no es un cambio de ciclo, sino una mutación total del escenario, ante la pasividad de los sucesivos Gobiernos: algún ministro de Aznar dijo que los pisos subían porque la gente ganaba mucho dinero para pagarlos, pero Zapatero tampoco ha hecho nada apreciable, pese a que llegó al poder quejándose de que España dependía demasiado de la construcción y necesitaba un modelo económico alternativo. Ahora, seguimos sin él. Y la bolsa española paga las consecuencias, como reflejo de una economía que frena más bruscamente de lo que nadie esperaba.
Todo ello, en un entorno internacional al que se puede aplicar idéntica reflexión: no asistimos sólo a un cambio de ciclo, sino a una transformación profunda, con el inminente fin de la lamentable «era Bush» y con la redefinición de roles entre las grandes economías, con China y las otras emergentes ganando protagonismo. ¿Qué puede hacer el inversor? Lo primero, no huir de la realidad, sino tomar decisiones, como proteger la liquidez, consciente de que las turbulencias durarán más de lo esperado. Pero sin dejar de estar atento a las oportunidades, muy selectivamente. Y, sobre todo, sin dejar de informarse, para aprender a navegar en unas aguas que no se parecen a las conocidas hasta ahora pero que, antes o después, acabarán serenándose.