Segura, con el "caso Trinitario" mano dura
Las posibles consecuencias que ha anunciado la CNMV por la bochornosa actuación de Blueprime y el accionista Trinitario Casanova llegan[…]
Las posibles consecuencias que ha anunciado la CNMV por la bochornosa actuación de Blueprime y el accionista Trinitario Casanova llegan tarde. Plantearse a estas alturas si cabe establecer acciones legales por realizar un montaje como los que nos tienen acostumbrados los programas de la farándula debe causar indignación a los pequeños accionistas.
La CNMV no puede actuar con reflejos propios de los dinosaurios del Cretácico. Sobre todo, cuando los mercados, la bolsa, se mueven a velocidad de vértigo intradiario. El supuesto interés de unos inversores mexicanos, representados por el fondo Blue Prime, en comprar un 20% del Popular ha sido toda una estafa para los pequeños accionistas. Para todos aquellos que compraron con un rumor que ha resultado una auténtica mentira, anunciada por el accionista Trinitario Casanova, dueño de un 3% de Popular.
No son acciones y sanciones administrativas las que debe recomendar la CNMV. Deberían ser penales. El precio de los títulos de uno de los bancos más señeros del país han caído cerca de un 50% desde los máximos de 12,18 de marzo pasado. Y lo más grave, se ha causado una seria depreciación de la imagen de estabilidad de los principales accionistas. A la llamativa entrada de Bhvanani se suma ahora la compra por una empresa del promotor José Ramón Carabante del 1% que le quedaba a Casanova.
De la ejemplaridad (mano dura) que tenga la propuesta de sanción que recomiende la institución presidida por Julio Segura, y del respaldo que tenga de Economía y de los jueces dependerá que se avance o no en la transparencia de los mercados. Una transparencia que en tiempos de crisis puede ser muy necesaria para devolver confianza a los inversores.