Caiga quien caiga
La banca, el sistema financiero en su conjunto, es como el complejo conjunto de mecanismos que mantiene engrasado el motor[…]
La banca, el sistema financiero en su conjunto, es como el complejo conjunto de mecanismos que mantiene engrasado el motor de un automóvil: el sistema productivo (el motor) gasta unos recursos (el combustible) que transforma en productos (en movimiento, por seguir con el símil mecánico). Pero todo se bloquea si la liquidez no engrasa el sistema. Por eso da tanto miedo que quiebre un banco. O que quiebren bancos en cadena, como ocurrió en la crisis del 29.
La conclusión está clara: que aprendan. Y si, como afirman ahora los reguladores norteamericanos, hay que cerrar bancos o controlarlos con cero dólares para sus accionistas, qué se le va a hacer. Más se perdió en Cuba. Ya que el Gobierno de EE.UU. parece dispuesto a cargar con las hipotecas fallidas que estos chapuceros banqueros regaron por todo el país (y que además titulizaron y convirtieron en ese maligno virus "subprime" que asola los mercados), es lógico que sus accionistas se queden sin nada. Y que sus gestores acaben asumiendo responsabilidades, incluso penales (ya vimos hace semanas la espectacular actuación del FBI, enchironando altos ejecutivos que hasta por correo electrónico habían reconocido ser conscientes de sus fechorías financieras).
Los bancos son imprescindibles. Lo que sobran son bancos malos que van a lo fácil, al todo vale, pero que pierden aceite (y además lo desparraman como chapapote por todo el mundo) en cuanto llega una subida y el motor va apretado de revoluciones para superarla.