ING, estamos mejor, pero con 7.000 menos
Día si y día también, asistimos a los agujeros negros de los grandes bancos mundiales. Los últimos en retratarse esta[…]
Día si y día también, asistimos a los agujeros negros de los grandes bancos mundiales. Los últimos en retratarse esta semana han sido BNP Paribas, Nomura, Barclays e ING, que han anunciado o pérdidas ingentes en los tres últimos meses de 2008 ó que activos valorados en más de 8.000 millones de euros valen cero a día de hoy.
Una auténtica destruccion de valor que, sin embargo, y para colmo de la desfachatez de propios y extraños, se paga a precio de oro. El último en irse de rositas y con las alforjas bien llenas, como agradecimiento por haber provocado las mayores pérdidas de la historia de una entidad, es Michel Tilmant, consejero delegado
Este banquero belga recibirá 1,3 millones de euros, más otros 1,5 millones en opciones sobre acciones, en concepto de indemnización por haber dejado el grupo financiero como un solar. Con unas pérdidas de 3.300 millones de euros tan sólo en el último trimestre, con un hundimiento de la cotización del 80% desde que empezó la crisis financiera el 1 de agosto en 2007, pese a haber recibido una ayuda del Estado holandés de 10.000 millones de euros.
Eso fue el pasado 20 de octubre, operación que para ING supuso un gran respaldo y que convirtió a este grupo "en unos de los más sólidos del mundo", según aseguró el responsable para España, César González-Bueno, a la vez miembro del Comité de Dirección del Consejo Ejecutivo a nivel mundial de ING Groep. El ya dimitido Tilmant aseveró que esta ayuda -negó que fuera un rescate- respondió a "circunstancias excepcionales" y que los 10.000 millones de euros aportarán a la entidad suficiente comodidad "para absorber las sacudidas del futuro", causadas por la crisis global.
De aquello han pasado tres meses, periodo en el que el banco ha pasado de perder 478 millones en el tercer trimestre a 3.300 en el último de 2008, y en el que la acción se ha dejado un 13% de su valor. Pero aquí no pasa nada. En lugar de pedirle responsabilidades por su discutible gestión -en los cinco años que fue presidente la cotización cayó un 65%, enhorabuena-, se le premia con esa indemnización y con continuar como asesor hasta agosto de este año.
Maldita gracia le tiene que hacer a los 7.000 trabajadores de ING que van a ser despedidos por la excelente evaluación del riesgo de su consejo de administración y de su comité ejecutivo. Premiar la incompetencia, como también se ha hecho en un sinfín de entidades, no parece la mejor solución para resolver un problema de dimensiones mundiales, con culpables con nombre y apellido. Con ello, sólo incendiarán a las masas.
PD: No se preocupen por sus ahorros en ING, que están seguros, como siempre.