Rato, Bankia y los juegos de ingenio
No queda duda de que a Rodrigo Rato le gustan los juegos de ingenio. Con la preparación de la esperada[…]
No queda duda de que a Rodrigo Rato le gustan los juegos de ingenio. Con la preparación de la esperada y expectante salida a Bolsa de Bankia está demostrando que sabe despejarlos con gran destreza. Primero desveló su proyecto de segregación de activos en "banco bueno" y "banco malo", operación que tiene todo el sentido del mundo de cara a presentar una Bankia solvente, potente, capaz de atraerse inversores allende los mares. Como un enigma encadenado, la estrategia advertía de un reparto de activos de sus participaciones industriales y algunos instrumentos financieros que animaban a inversores y analistas a hacer cábalas. Y, poco a poco, van saliendo según lo previsto.
Algunos han tachado a la entidad de poco transparente. Pero Rodrigo Rato está demostrando que el buen hacer requiere su tiempo y un correcto asesoramiento con el que, por supuesto, cuenta. La introducción de las participaciones preferentes y deuda subordinada en el denominado "banco malo" (Banco Financiero y de Ahorros, BFA) resulta acertada y lógica. No tendría ningún sentido dejar en Bankia este tipo de productos, en ocasiones mal comercializados entre particulares y con pésima fama en los últimos tiempos.
Pero donde de verdad ha manifestado una notable habilidad es en el reparto de las participaciones industriales entre sus dos entidades. A muchos puede chocarles que Mapfre e Iberdrola, las dos joyas de la corona, queden en el banco malo. Pero esta decisión tiene todo el sentido del mundo. Se trata de participaciones estratégicas, no vendibles, que darán solidez a BFA con la generación de sus suculentos, estables y recurrentes dividendos. La generosa política de retribución al accionista de ambas empresas servirá para garantizar beneficios en la entidad y para compensar las posibles pérdidas generadas por las inversiones en suelo y créditos morosos que también se insertan en BFA.
Por su parte, Bankia acogerá, entre otras, las participaciones de IAG (del 12%), el 27,7% de Realia, el 9,1% de Metrovacesa y el 18,6% en Sos. En principio, choca también que deje en el banco bueno algunas participaciones del sector del "ladrillo", uno de los segmentos con peor imagen dentro de la Bolsa. Sin embargo, no faltan argumentos sólidos y oportunos para entender el movimiento: todas las acciones mencionadas presentan el cartel de "vendibles" y, por tanto, utilizables en caso de que la entidad se viera necesitada de conseguir liquidez en el corto plazo. Realia y Metrovacesa, en particular, presentan importantes plusvalías latentes para materializar.
Hasta el momento, parece que todos los cabos van atándose correctamente. Con un poco de suerte, en unas pocas semanas Bankia hará su debut en el parqué. Salir, saldrá. No hay duda. Pero ahí va el siguiente gran enigma: ¿A qué precio?