Una buena comunicación, la mejor medida anti-crisis
Primero fue el "yes we can". Ahora llega el "we don´t quit, i don´t quit". Con este nuevo mensaje tan[…]
Primero fue el "yes we can". Ahora llega el "we don´t quit, i don´t quit". Con este nuevo mensaje tan directo como sencillo, "no nos rendimos, yo no me rindo", Barack Obama ha demostrado que es el mejor comunicador político de los últimos tiempos y quizás uno de los mejores de la historia. Retrocede en las encuestas, está enfrentado a medio Wall Street, le toca enderezar el rumbo y lo primero que hace es comunicarlo con contundencia. Nótese que he dicho "comunicarlo", no "hacerlo". Hacerlo es otra cosa. Pero desde luego antes incluso de hacerlo hay que comunicarlo. Pero antes de comunicarlo, hay que tenerlo claro.
Justo lo contrario de lo que vemos en el escenario español. Ni el Gobierno ni la oposición tienen claro qué hacer, por lo que ambos comunican fatal. Particularmente en asuntos económicos. Los unos insisten en negar la crisis, mientras los otros le responsabilizan de todo a Zapatero. Unos improvisan medidas, mientras los otros no se atreven a decir claramente qué quieren hacer.
Ahora el Gobierno rectifica y, además de anunciar acelerados recortes del gasto público antes de que nos bajen más el "rating", el número dos de Economía, José Manuel Campa, se dispone a hacer una gira para hablar con los grandes inversores internacionales y transmitirles que España no está tan mal. Las dos ideas -recortar el gasto y explicar nuestras finanzas por el mundo- son buenas, pero algo tardías y forzadas por la necesidad. Y llegan mientras seguimos poniendo mala cara porque la última previsión del FMI es apenas unas décimas peor que la de Moncloa. Y mientras un ministro dice una cosa y otro, o una vicepresidenta, o el mismísimo presidente, la rectifica o matiza horas después.¿Es que nadie coordina la comunicación del Gobierno, ya no en todo, pero sí al menos en lo más importante ahora, la respuesta a la crisis económica?
Se ha comparado a Zapatero con Obama y es cierto que en muchos aspectos se parecen. Pero no como comunicadores. El presidente español tuvo algunos destellos brillantes justo antes de llegar al Gobierno (como cuando en el Parlamento sentó las bases de la política de su partido contra la guerra de Irak, en un discurso que algunos consideraron propio, por primera vez, de un hombre de Estado); estuvo bien durante sus primeros momentos en Moncloa y en las campañas electorales... Pero luego ha ido perdiendo fuelle, sobre todo cuando habla de economía. Cierto que la peor crisis de la historia reciente no es el mejor entorno, pero no es modo de afrontarla tener una comunicación tan titubeante (por lo demás resultado de una política también titubeante).
Obama, sin embargo, reacciona con mucha más contundencia. Si hay que rectificar, se rectifica. Pero recurre de nuevo a un mensaje contundente, a ese "I don´t quit", que vuelve a transmitir confianza. Y la confianza (en una política económica, en la capacidad de un país para pagar su deuda...) es uno de los activos más apreciados, ahora y siempre, en la economía global.