Al mercado no le gusta la prudencia de FG

Adelante, el tan renombrado lema de BBVA, parece haber dejado paso a un nuevo vocablo insignia para la entidad: "Anticipación". […]

Adelante, el tan renombrado lema de BBVA, parece haber dejado paso a un nuevo vocablo insignia para la entidad: "Anticipación".  Al menos esta ha sido la palabra más repetida por Francisco González en su presentación de resultados correspondientes a 2009. Con ella ha querido justificar los nada menos que 6.572 millones de euros que ha destinado a saneamientos, provisiones y extraordinarios.

"Nos anticipamos por lo que pueda pasar... Nos anticipamos porque prevemos que el año próximo puede haber más entradas en mora de créditos ligados a la cartera inmobiliaria... Anticipación porque creemos que debemos provisionar lo más rápidamente posible los créditos a promotores para que así puedan ajustarse los precios (el banco cuenta con un 5% de la deuda total al sector promotor). Destinamos 1.411 millones a saneamientos crediticios en España y Estados Unidos, donde pensamos que pueden estar las carteras crediticias más problemáticas...", comentó el presidente de la entidad. El hecho es que con tanta anticipación BBVA ha declarado una tasa de morosidad del 5,1% y una cobertura del 57%, lo que ha sorprendido muy negativamente al mercado. El dato queda por encima de la mora del sistema (situada en el 5,05%, según los últimos datos publicados por el Banco de España a cierre de noviembre de 2009) y supera a la de Banco Popular (del 4,81%) considerada como una de las entidades medianas más afectadas por la crisis del ladrillo.

Ya se sabe que González hace gala siempre que puede de su prudencia y de su estrategia conservadora, de su apuesta por el crecimiento orgánico... (frente al carácter más agresivo de Santander, más dado a apostar por las adquisiciones). Sin embargo, en esta ocasión, su carácter previsor le ha pasado factura en bolsa. Al mercado no le gusta su excesiva prudencia. No en vano, los inversores han castigado con un duro revés a la acción de BBVA: los títulos del banco han terminado en 11,27 euros, tras ceder un 6,36%, la mayor caída desde el 30 de marzo de 2009, cuando se dejó un 7,7% y finalizó en 5,84 euros.

Detrás de tan elevadas provisiones, los analistas e inversores institucionales han realizado una lectura pesimista: si se provisiona tanto, es porque se espera un clima económico y una evolución financiera peor de lo esperado. El propio González ha justificado la caída como una falta de comprensión de su estrategia. Desde Norbolsa, por ejemplo, confirman que les ha chocado mucho su fuerte tasa de morosidad. "Esperábamos una mora más contenida. Nadie contaba con unas dotaciones tan fuertes".

En cualquier caso, el castigo que ha sufrido la acción puede, previsiblemente, tratarse de un hecho puntual. Las recomendaciones de compra siguen abundando en el valor. De hecho es probable que en los próximos días haya inversores que apuesten por rehacer carteras, aprovechando el traspiés. En realidad, la fortaleza de capital del banco y la estrategia internacional (sobre todo su apuesta por Estados Unidos y China, áreas que supondrán un 15 y un 8% de los beneficios totales del banco en pocos años, según prevén desde la entidad) sí que convencen.

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