Lo que Bankia esconde

La intriga está servida. ¿Saldrá Bankia a Bolsa? Desde luego, está poniendo toda la carne en el asador para conseguirlo.[…]

La intriga está servida. ¿Saldrá Bankia a Bolsa? Desde luego, está poniendo toda la carne en el asador para conseguirlo. Las cifras aparentemente convencen a los expertos (saldrá a cotizar en torno a 0,5 veces su valor en libros). Cuenta con el apoyo gubernamental (incluso el Banco de España está solicitando apoyo entre los responsables de otros bancos españoles, a los que, en su opinión, les beneficiaría que la puesta de largo en el parqué del banco de Rato sea exitosa). Y, en tercer lugar, se ha decidido a "limpiar" de activos tóxicos su balance con la intención de aparecer mucho más atractiva de cara a la galería bursátil. Para ello, anunció hace unas semanas su intención de crear un "banco malo", en el que albergar sus activos problemáticos, como los inmobiliarios. 


Sin embargo, es precisamente este proyecto de segregación de activos el que está sembrando ciertas dudas entre inversores y ahorradores, clientes de las siete cajas. Bankia aspira a presentarse como una entidad claramente solvente, pero a costa de librarse de una serie de instrumentos "non gratos" que serán derivados a Banco Financiero y de Ahorros.


En su comunicado a la Comisión Nacional del Mercado de Valores, Bankia anunciaba el pasado 5 de abril que Banco Financiero y de Ahorros acogerá el suelo adjudicado, la financiación de suelos en situación dudosa y subestándar, algunas participaciones societarias, las participaciones preferentes suscritas por el FROB y determinadas emisiones de instrumentos financieros. Pero, ¿de qué instrumentos financieros se trata? Este denominado "banco malo" puede acoger en su seno todo tipo de bonos emitidos por cualquier de las siete cajas de ahorros que componen Bankia: deuda subordinada, participaciones preferentes... Y eso, puede ser negativo para los ahorradores titulares de dichos productos.


En principio, instrumentos como la deuda subordinada o las acciones preferentes, por ley, sólo repartirán cupones si la entidad obtiene resultados positivos o alcanza un determinado beneficio. Y resulta lógico pensar que, dada la especial composición de Banco Financiero y de Ahorros, tendrá más difícil alcanzar dichas metas financieras que cualquier caja de forma individual. Es decir, que los cupones pactados pueden estar en el aire. Por eso, es necesario que Bankia explique cuanto antes, y con cifras exactas, qué activos financieros y qué participaciones societarias se incluirán en su "banco malo". A la Bolsa no le gusta la intriga ni la incertidumbre. Conviene que Bankia haga suyo cuanto antes un principio básico en el mercado de valores: la transparencia es fundamental.

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