El interés de la deuda lusa a 10 años baja a mínimos de septiembre de 2016

El interés al que cotiza la deuda soberana de Portugal a 10 años, utilizada como referencia para medir la confianza[…]

El interés al que cotiza la deuda soberana de Portugal a 10 años, utilizada como referencia para medir la confianza que despierta el país, bajó hoy del 3 % en el mercado secundario, el valor más bajo desde septiembre de 2016.

Esta tasa se sitúa seis décimas por debajo del valor al que cotizaban los mismos títulos hace un mes, tras registrar una tendencia a la baja durante todo mayo, coincidiendo con la divulgación de varios datos macroeconómicos positivos para el país.

Según las últimas actualizaciones del Instituto Nacional de Estadística (INE) luso, la economía creció un 1 % en el primer trimestre y la tasa de paro disminuyó en marzo hasta el 9,8 %, el valor más bajo desde 2009.

También en mayo, la Comisión Europea recomendó el cierre del procedimiento de déficit excesivo a Portugal -acabó 2016 con este indicador en el 2 %-, lo que parece haber aumentado la confianza de los inversores en el país.

Aun así, las tres principales agencias de calificación -Fitch, Moody's y Standard and Poor's- mantienen la deuda portuguesa en el nivel del "bono basura", lo que ha suscitado que las autoridades del país apelen a una mejora de los "ratings".

Esta misma semana, el presidente luso, Marcelo Rebelo de Sousa, defendió que sería "justo" que si Portugal continúa en la senda positiva que ha mantenido hasta ahora, las agencias lo tengan en cuenta cuando revisen la nota del país en septiembre.

En la misma línea se expresó el primer ministro, António Costa, que consideró que los últimos datos económicos de Portugal y la recomendación de Bruselas sobre el procedimiento de déficit excesivo refuerzan la idea de que el 'rating' se debe revisar al alza.

A las autoridades portuguesas se unieron también voces europeas como la del comisario de Asuntos Económicos, Pierre Moscovici, que reconoció que sería "ilógico" que quien evalúa la economía portuguesa no se dé cuenta de que hay buenas razones para confiar hoy más en Portugal que en el pasado.

El interés de la deuda portuguesa en el mercado secundario se mantiene lejos de los máximos registrados durante el peor momento de la crisis, en enero de 2012.

Entonces, las obligaciones lusas a dos, cinco y diez años llegaron al 22 %, 21 % y 17 % respectivamente.

La imposibilidad de financiarse en los mercados a tasas sostenibles llevó a Portugal a solicitar el rescate financiero de la troika en 2011, programa que cerró con éxito en 2014.

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