Quantum Labs instalará en la Universidad de Málaga el mayor ordenador cuántico de Europa, de 431 qubits, con una inversión de 50 millones y empleando a más de 100 ingenieros

La apuesta significa un salto cualitativo que no solo posiciona a España en la vanguardia de la revolución tecnológica, sino que redistribuye geográficamente el poder de la innovación

Quantum Labs, empresa española de capital 100% europeo, ha anunciado la instalación en Málaga del ordenador cuántico más potente de Europa, capaz de procesar información mediante 431 qubits.

Según informó, esta apuesta significa un salto cualitativo que no solo posiciona a España en la vanguardia de la revolución tecnológica, sino que, redistribuye geográficamente el poder de la innovación, llevando por primera vez un proyecto de estas características al sur del país.

El ordenador estará localizado en el corazón del ecosistema innovador andaluz: la Universidad de Málaga y el Parque Tecnológico de Andalucía. Un emplazamiento que simboliza el compromiso de Quantum Labs con crear un verdadero hub cuántico iberoatlántico, capaz de competir con los grandes centros de investigación de Silicon Valley, Beijing y el triángulo Ámsterdam-Zúrich.

La clave del proyecto reside en su modelo de alianza. Quantum Labs ha tejido una cooperación estratégica con Origin Quantum, la empresa líder mundial en computación cuántica con sede en China, valorada en 6.000 millones de dólares y surgida del prestigioso China Academy of Science (CAS). Origin Quantum lleva desde 1998 desarrollando sistemas cuánticos de clase mundial, acumulando experiencia que Europa no posee.

Lo que Quantum Labs ha logrado es una arquitectura inteligente: incorporar la tecnología cuántica más avanzada del mundo, manteniendo el control total de la propiedad intelectual, la gobernanza y la cadena de valor en suelo europeo. Los 431 qubits de Málaga no serán una mera filial de Origin Quantum. Serán el eje sobre el cual España construye su propia capacidad de innovación, investigación y producción industrial.

Los 431 qubits que procesarán información cuántica requieren condiciones extraordinarias. Los chips superconductores deben mantenerse a temperaturas de 1,263 grados Kelvin—apenas un grado por encima del cero absoluto. Para lograr esto, se requieren sistemas de refrigeración de dilución de helio-3, una tecnología altamente especializada donde solo unos pocos fabricantes mundiales tienen expertise demostrada.

Además, cada qubit debe estar conectado a sistemas avanzados de control clásico, necesarios para establecer los pulsos de microondas precisos que manipulan el estado cuántico, así como para medir constantemente la fidelidad y estabilidad de los qubits.

Esto requiere ingeniería de circuitos de precisión extraordinaria, materiales especializados y arquitecturas de hardware que integren lo mejor de la electrónica clásica con la mecánica cuántica.

El plan industrial 2026-2028 de Quantum Labs contempla no solo la operación del ordenador de 431 qubits, sino también el establecimiento de líneas de producción para la fabricación de chips cuánticos de arquitectura superconductora, adaptados a las necesidades específicas del software cuántico europeo; sistemas de refrigeración de dilución, una tecnología crítica que pocas instituciones en el mundo pueden producir; y electrónica de control y medición de qubits, integrando diseño europeo con la mejor ingeniería disponible

Esto significa que España no será consumidora de tecnología cuántica, sino productora e innovadora, y que en Málaga se albergará parte de la soberanía digital de Europa. El gobierno y los accionistas de Quantum Labs han comprometido una inversión inicial de 50 millones de euros en 2027 para la construcción y operación de la plataforma de hardware cuántico.

Paralelamente, otros 100 millones de euros adicionales se destinarán a la contratación y formación de talento especializado para el desarrollo de aplicaciones prácticas que estén en el mercado en 2028 o 2029. El proyecto contempla la incorporación de más de 100 ingenieros de altas capacidades en los próximos cinco años.

Serán ingenieros de física fundamental, capaces de entender los principios más profundos de la mecánica cuántica; Ingenieros de matemáticas avanzada, especializados en algoritmos cuánticos; Ingenieros de circuitos integrados que puedan diseñar la electrónica de control; Especialistas en materiales superconductores; y Expertos en biotecnología computacional, porque una de las aplicaciones más revolucionarias de la computación cuántica será el descubrimiento de fármacos. También habrá matemáticos financieros, porque el sector de servicios financieros es uno de los primeros en adoptar computación cuántica para optimización de carteras, análisis de riesgo y detección de fraude.

En torno a la instalación del ordenador cuántico en Málaga se espera que emerja una cadena de suministro de especialidades tecnológicas: empresas de ingeniería electrónica, fabricantes de componentes superconductores, proveedores de sistemas de refrigeración, software houses enfocadas en algoritmos cuánticos. La universidad de Málaga se convertirá en foco natural de atracción de spin-offs y start-ups cuánticas. Esto significa puestos de trabajo cualificados, pero también que España dejaría de ser consumidora de tecnología cuántica para ser oferente.

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