El manual del inversor del IBEX 35 ante la guerra: claves para proteger las carteras

El repunte del petróleo y el riesgo de estanflación sacuden los mercados globales. Analistas y estrategas explican qué ajustes debería hacer ahora un inversor con exposición al IBEX 35 para resistir la volatilidad

Las bolsas mundiales y el IBEX 35 encaran unas semanas de fuerte volatilidad tras la escalada de las hostilidades en la guerra de Irán y el fuerte rebote del petróleo.

El barril de crudo Brent ha superado los 100 dólares y en algunos momentos llegó a acercarse a los 120 dólares, un movimiento que ha reavivado los temores a un shock energético capaz de golpear el crecimiento global y reactivar las presiones inflacionistas, informa la revista Inversión.

El riesgo de un shock de oferta en la energía ha hecho saltar las alarmas en renta variable y ha reforzado activos refugio como el dólar, mientras las rentabilidades de la deuda han repuntado ante la posibilidad de que los bancos centrales tengan menos margen para bajar tipos, o incluso tengan que volver a subirlos.

Miedo al shock energético

En este contexto, los estrategas de JP Morgan advierten de que los inversores podrían no estar preparados para una corrección más profunda en bolsa si el conflicto se prolonga.

El banco estima que el S&P 500 podría llegar a caer hasta un 10% desde sus máximos si el shock energético se consolida y eleva el riesgo de estanflación, un escenario especialmente incómodo para los mercados financieros.

Ante este panorama, la pregunta es inevitable: ¿qué debería hacer ahora un inversor con una cartera expuesta al IBEX 35?

Evitar decisiones impulsivas

Lo primero de todo es mantener la calma. Según explica a finanzas.com Antonio Castelo, analista de iBroker, los episodios de tensión geopolítica suelen provocar reacciones muy rápidas en los mercados que no siempre se mantienen en el tiempo.

“Lo importante no es reaccionar al titular, sino distinguir si estamos ante un susto de corto plazo o ante un cambio más profundo del escenario”, señala este experto.

En este momento, el mercado está descontando sobre todo dos factores: la fuerte subida del petróleo y el riesgo de que ese shock energético termine trasladándose a más inflación y menos crecimiento. Ese cóctel explica la presión sobre la renta variable global y la mayor volatilidad.

Rebajar riesgo sin desmontar la cartera

Eso no significa que el inversor tenga que deshacer posiciones de forma masiva. Para Castelo, el enfoque más razonable pasa por reducir algo de riesgo de forma ordenada, sin abandonar completamente el mercado.

“En términos generales, no es momento de deshacerlo todo, pero tampoco de mantener una cartera demasiado expuesta a los segmentos más cíclicos y sensibles al precio de la energía”, explica.

Cuando el petróleo sube con tanta intensidad, algunos sectores suelen sufrir más que otros. Entre los más vulnerables destacan transporte, aerolíneas, consumo discrecional o parte de la industria. También la tecnología puede verse afectada si el repunte de la energía se traduce en tipos de interés reales más elevados.

De hecho, en las últimas sesiones del mercado europeo ya se ha visto una presión más intensa sobre banca, tecnología o aerolíneas, mientras que los sectores vinculados a energía o defensa han mostrado un comportamiento relativamente más sólido.

Más calidad y más liquidez, clave para el IBEX 35

Una de las claves en este entorno es reforzar la calidad de las carteras. En lugar de perseguir rebotes rápidos, los analistas recomiendan priorizar compañías con balances sólidos, visibilidad en beneficios y capacidad para trasladar el aumento de costes a precios.

Otra medida prudente es elevar ligeramente los niveles de liquidez. No se trata de salir del mercado, sino de evitar carteras excesivamente concentradas y ganar margen para reaccionar si la volatilidad aumenta.

El objetivo, según Castelo, es construir carteras capaces de soportar episodios de turbulencia del IBEX 35 sin obligar al inversor a vender en el peor momento. “La clave no es adivinar el suelo del mercado, sino tener una cartera que resista mejor la volatilidad”, apunta.

Diversificar las coberturas

Otra idea importante es que proteger una cartera no significa únicamente vender acciones. Existen otras formas de reducir el riesgo.

En entornos de tensión geopolítica, los inversores suelen buscar refugio en activos como el dólar o determinadas materias primas. Sin embargo, no todas las coberturas funcionan igual en todos los momentos.

En la situación actual, por ejemplo, el dólar está actuando como refugio, mientras que el oro no ha brillado tanto debido al repunte de las rentabilidades reales.

Por eso, algunos estrategas recomiendan combinar varias herramientas de protección: algo más de liquidez, exposición a sectores beneficiados por el contexto energético y una gestión prudente de la renta fija.

Diferenciar entre protegerse y paralizarse

La última clave para los inversores en el IBEX 35 es evitar el error más habitual en los episodios de volatilidad: vender por pánico después de una caída fuerte y volver al mercado cuando la recuperación ya ha comenzado.

La historia de los mercados muestra que las bolsas suelen tocar suelo cuando el sentimiento es más negativo. De hecho, los estrategas de JP Morgan recuerdan que en muchos episodios de tensión los mínimos del mercado suelen formarse entre cinco y diez sesiones después del pico de miedo, para después dar paso a rebotes rápidos.

Por eso, para los inversores con carteras diversificadas y horizonte de medio o largo plazo, el mensaje es claro: más que grandes movimientos, lo que toca ahora son ajustes tácticos.

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