Portugal espera desde hace tres años información de Suiza sobre el caso BES

La Fiscalía portuguesa está a la espera desde hace casi tres años de informaciones solicitadas a las autoridades suizas sobre la investigación del colapso del Banco Espírito Santo (BES) y el grupo empresarial al que pertenecía.

Así se recoge en un comunicado divulgado hoy por la Fiscalía portuguesa, en el que hace un balance de la investigación todavía en marcha en torno al colapso del BES en 2014, el mayor escándalo financiero de la historia del país.

En mayo de 2015 fue instituido un equipo conjunto entre las autoridades portuguesas y suizas para los procesos pendientes en ambos países, pero la investigaciones en el país helvético, "en cuyo contexto fueron congelados valores significativos depositados en cuentas bancarias", todavía no están cerradas.

"Desde mayo de 2016, las autoridades portuguesas aguardan el cumplimiento de cartas rogatorias enviadas a Suiza en el contexto de las investigaciones conjuntas, incluyendo el producto de registros y audiciones requeridas" que la Fiscalía considera "determinantes" para poner fin al proceso.

Además de Suiza, la investigación también incluyó líneas de cooperación con las autoridades judiciales de Brasil, España, Estados Unidos, Macao, Panamá, Dubai, Holanda, Bélgica, Alemania y Luxemburgo.

En el caso de Luxemburgo, sus autoridades delegaron en la justicia portuguesa la investigación sobre la falsificación de la actividad de empresas del Grupo Espírito Santo con sede en ese país.

La investigación del llamado "Universo Espírito Santo" cuenta con un proceso principal del que dependen otros 252 y tiene en la actualidad 41 sospechosos formales, entre los que figuran portugueses y extranjeros.

La investigación está dirigida actualmente por siete magistrados, con un equipo especial que incluye miembros del Bando de Portugal, la Comisión del Mercado de Valores Mobiliarios, la Policía Judicial, la Policía de Seguridad Pública, la Fiscalía, la Inspección General de Finanzas y la Autoridad Tributaria.

El BES fue intervenido en agosto de 2014 después de registrar pérdidas multimillonarias y de que se detectaran irregularidades en sus cuentas.

El banco fue utilizado para tapar la crítica situación financiera del Grupo Espírito Santo -que incluía diferentes actividades de negocio, desde seguros a agricultura y turismo, pasando por el sector financiero- y acabó por ser arrastrado por la caída de este conglomerado empresarial.

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