Un testigo afirma que Torres era 'un buen académico y pésimo empresario'

El juicio del caso Nóos prosigue este jueves con la declaración de ocho testigos, en todos los casos a través[…]

El juicio del caso Nóos prosigue este jueves con la declaración de ocho testigos, en todos los casos a través de videoconferencia. Los tres primeros testigos en comparecer han reiterado que siempre entendieron que estaban trabajando únicamente para Nóos, con independencia de la empresa del grupo que efectivamente les hubiera contratado. Los antiguos responsables del Instituto Nóos, Diego Torres e Iñaki Urdangarín, siempre han defendido, en cambio, que cada sociedad tenía una función distinta y han negado la existencia de un «grupo» como tal.

El tercer testigo en comparecer ha sido Xavier Agulló, que trabajó como consultor para Virtual entre 2004 y 2005 tras ser contratado por Diego Torres. El fiscal Anticorrupción, Pedro Horrach, le ha preguntado a Agulló si creía que trabajaba para Virtual o para el grupo Nóos. «Para mí todo era lo mismo», ha afirmado. En relación a Torres, inicialmente le ha dedicado varios elogios. Así, ha dicho que fue su «maestro» y que «siempre estaba innovando». En ese sentido, también ha señalado que «podría haber sido el mejor académico del mundo en aquello que hubiera deseado».

A continuación, Agulló ha expresado varias críticas hacia Torres. En ese contexto, ha afirmado que era «un buen académico y un pésimo empresario». Sobre el hecho de que en 2003 Torres decidiera asociarse con Iñaki Urdangarín, ha indicado que «Iñaki le aportaba ese plus de marca». Agulló también ha señalado que en aquellos años era habitual que las consultorías creasen asociaciones para poder solicitar subvenciones a las administraciones públicas.

En primer lugar ha comparecido este jueves una antigua empleada del grupo Nóos, María Ángeles Almazán, quien empezó a trabajar en Nóos Consultoría Estratégica en enero de 2005, en donde permaneció durante un año y medio. Primero trabajó como recepcionista y después como asistente personal de Urdangarín. «Llevaba su agenda en momentos puntuales», ha dicho.

En ese sentido, ha señalado que la mayoría de reuniones que celebraba Urdangarín eran en Valencia, Mallorca y Madrid. Algunos de esos encuentros fueron con los entonces presidentes valenciano y balear, Francisco Camps y Jaume Matas, respectivamente. En principio, dichas reuniones habrían estado vinculadas con los eventos conocidos como Valencia Summit e Illes Balears Fórum. Almazán también desarrolló labores de apoyo al antiguo contable, Marco Antonio Tejeiro. La testigo ha confirmado que los «jefes» de Nóos eran Torres y Urdangarín. Según su testimonio, Tejeiro decidía el importe de las facturas.

Almazán ha indicado que la esposa de Torres, Ana María Tejeiro, le dijo a mediados de 2006 que Urdangarín ya no iba a seguir trabajando en la sede del grupo. Cabe recordar que en marzo de 2006 Urdangarín abandonó el Instituto Nóos por indicación de la Casa del Rey. Según su testimonio, desde La Zarzuela Urdangarín sólo recibió llamadas del secretario de las Infantas, Carlos García Revenga. Por su parte, el abogado de Torres, Manuel González Peeters, le ha preguntado a la testigo si en alguna ocasión envió escritos a García Revenga a su correo electrónico de La Zarzuela. La respuesta de Almazán ha sido afirmativa en ese sentido.

A continuación, ha prestado declaración Francisco José Larrey, quien trabajó como consultor en Nóos tras ser contratado por Torres. La nómina la percibía a través de Nóos Consultoría Estratégica. A preguntas de González Peeters, Larrey ha incurrido en varias posibles contradicciones de carácter menor a la hora de exponer con exactitud las funciones concretas que desarrolló en Nóos.


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