Un sistema financiero sin ideas

En recientes comentarios vertidos por miembros del Bundesbank, el banco central de Alemania, se advierte del riesgo de sobrevaloración de la renta fija corporativa y, en general, de toda la renta fija.

En recientes comentarios vertidos por miembros del Bundesbank, el banco central de Alemania, se advierte del riesgo de sobrevaloración de la renta fija corporativa y, en general, de toda la renta fija que, según su opinión, amenaza la estabilidad financiera de su país.

Estas declaraciones se enmarcan dentro una serie de comunicados que el regulador alemán viene dando a conocer tras saberse que el Banco Central Europeo tiene la intención de inyectar más liquidez al sistema mediante la compra de bonos corporativos y también deja la puerta abierta a la de bonos soberanos, al estilo del denominado Quantitative Easing que en la actualidad se lleva a cabo en Reino Unido y Japón. El Banco Central Europeo pretende evitar la caída en una no deseada espiral deflacionista mediante una política de incremento de balance como ya lo hizo la Reserva Federal con bastante éxito.

El volumen total al que se quiere llegar en estas inyecciones de liquidez al sistema es hasta de un trillón de euros. Sin embargo, los alemanes ya perciben excesos o exageraciones en las rentabilidades que ofrecen determinados mercados, sobre todo los de bonos corporativos y los préstamos sindicados.

Un problema que se puede llegar a dar en estos programas de compra masiva de activos financieros es que su efecto podría quedar limitado al ámbito de los propios activos, es decir, lo harían subir de precio, bajar de rentabilidad pero esto no se traspasaría a la economía real, con lo cual se provocaría una burbuja de renta fija sin beneficiar al resto de la economía. Esto lo reconoce el propio Draghi en algunas de sus declaraciones y es por esta razón por la que buscan los activos más adecuados para estas políticas y además tratan de eliminar cualquier barrera u obstáculo que impida que la transmisión del efecto deseado, en definitiva se intenta desfragmentar los mercados.

Y, efectivamente, esta posibilidad existe y es un riesgo. Pero es el banco central quien tiene que preocuparse de buscar y encontrar la fórmula adecuada para conseguir su objetivo que básicamente se circunscribe en esta ocasión a lograr la estabilidad de precios, o dicho de otra manera a evitar la deflación, que sin ninguna duda es el mal que amenaza en la actualidad a todos los países europeos.

El Bundesbank sin embargo no va por ahí

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El Banco Central del país con mayor poderío económico de Europa lo que le preocupa, como viene siendo habitual, no es el mal de todos, que por cierto no lo ve. No hace ni una sola mención a la posibilidad de deflación, vocablo que al parecer debe estar excluido de su léxico o quizás oculto tras el de inflación que ocupa con seguridad varias páginas. Lo que le preocupa, no tienen reparo en decirlo, es la estabilidad de su propio y particular sistema financiero, de sus bancos.

En el informe último publicado dicen que un sistema de tipos de interés cero como el que tenemos en la actualidad y con seguridad vamos a tener durante bastante tiempo, la cuenta de resultado de sus bancos comerciales se va a ver resentida ante el estrechamiento de los márgenes operativos. A medida que los tipos de interés bajen, la rentabilidad de sus operaciones de activos, préstamos y financiaciones se irá estrechando y con ello las ganancias serán menores.

Bueno, eso es evidente. Ya lo sabíamos todos, no hace falta un informe del Bundesbank para enterarnos de ello. Al Bundesbank se le olvida que el resto de la banca europea, incluida la española, se encuentra en las mismas condiciones. Pero también se le olvida que este efecto indeseado no es ni más ni menos que otras de las consecuencias del bajo crecimiento del nivel de precios, ya cercanos a la deflación. Y que para evitar que en el futuro esta situación se mantenga, la solución pasa por las medidas que el Banco Central Europeo va a tomar y ellos tan testarudamente denigran. 

Mientras tanto los bancos deberán buscar alternativas creativas para que su cuenta de resultados no se deteriore en demasía y posibilidades de inversión que aunque incurran en más riesgos sean más rentables.
Quizás el problema es que la banca alemana y el Busdesbank como su representante carezcan de imaginación y tampoco tengan demasiadas ganas de tener que batirse el cobre en busca de la rentabilidad de sus inversiones, como lo hacen el resto , con mayor o menor éxito. Se necesita un cambio de mentalidad radical dentro de las estructura del sistema financiero alemán. Los tiempos de la vida fácil han llegado a su fin.

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