«Sócrates, juicio a un ciudadano»: el filósofo incómodo
De su filosofía sabemos por palabras ajenas, pues Sócrates no escribió una línea. Mario Gas y Alberto Iglesias utilizan textos[…]
De su filosofía sabemos por palabras ajenas, pues Sócrates no escribió una línea. Mario Gas y Alberto Iglesias utilizan textos de Platón, legatario del pensamiento del gran maestro, para narrar su proceso, la sentencia que lo condenó a morir y sus últimos momentos. Un montaje elegante y austero, de pulso más didáctico que dramático, que es una suerte de documental sobre el ateniense, un compendio esencial de la vida y la obra del pensador al que el picajoso Aristófanes tildó de sofista en «Las nubes».
«Sócrates, juicio a un ciudadano» (***)Autores: Mario Gas y Alberto Iglesias. Dirección: Mario Gas. Escenografía: Paco Azorín. Iluminación: Txema Orriols. Vestuario: Antonio Belart. Intérpretes: José María Pou, Carles Canut, Amparo Pamplona y Pep Molina, entre otros. Naves del Español / Matadero. Madrid.
Hay momentos emocionantes en este juicio con el escenario convertido en ágora por Paco Azorín: un espacio limpio con un graderío blanco al fondo, a tono con el sencillo y claro vestuario de Antonio Belart. Se percibe no obstante un aire de solemnidad estatuaria que resta viveza a un espectáculo a veces marmóreo. Sócrates fue un personaje incómodo para algunos sectores poderosos de la sociedad de su época a quienes ponía en evidencia con su defensa de la verdad y su rechazo de la fatuidad y los ardides sociales; José María Pou lo llena de vibración humana, de elocuencia tranquila e ironía en un gran trabajo. Amparo Pamplona compone una expresiva Jantipa; Carles Canut, Pep Molina, Alberto Iglesias y el resto del reparto ponen en pie con solvencia el friso de amigos, acusadores y discípulos.
