Rajoy quiere ser reelegido la última semana de julio

El presidente del Gobierno no prevé reunirse con Sánchez hasta que se celebre el Comité Federal del PSOE del próximo sábado

Entre las pocas cosas de sus planes que Mariano Rajoy ha permitido que trasciendan es que quiere que el debate de investidura se celebre en la última semana de julio para que en agosto el Gobierno esté a pleno rendimiento para elaborar los Presupuestos del próximo año. Ese objetivo no quiere decir que el líder del PP vaya a pisar el acelerador en sus negociaciones con los líderes políticos. De hecho para esta semana solo tiene previsto verse con Coalición Canaria. Su intención es reunirse con Pedro Sánchez, con el que se va a jugar de verdad la reelección, una vez que pase el Comité Federal del PSOE convocado para el próximo sábado.

Que Rajoy tiene sus ritmos y que las urgencias de otros son indiferentes para su reloj no cabe duda a estas alturas. «Va a ir sin prisa, pero sin pausa», dicen en la Moncloa para explicar los tiempos que va a imponer el presidente del Gobierno a su ronda de contactos para asegurarse un nuevo mandato. Urgencias, desde luego, no parece tener. En su agenda solo figura una reunión el martes con los líderes de Coalición Canaria, y el viernes se va a Varsovia para participar en la cumbre de la OTAN. Pero que su actividad oficial sea escasa no quiere decir que no se vaya a mover, a diferencia de lo que ocurrió tras las elecciones del 20 de diciembre, cuando por propia voluntad se quedó en fuera de juego.

Esta semana, calculan sus colaboradores, se va a poner en contacto con todos los líderes políticos, salvo con el de EH Bildu, Arnaldo Otegi. «Pensar que podía hablar con él es no conocer al presidente», apuntan portavoces oficiales. Llamará a los máximos dirigentes de PNV, Convergència, Esquerra, Ciudadanos y PSOE, lo que no quiere decir que vaya a recibirles en la Moncloa de inmediato. La semana de las entrevistas, calculan en el PP, será la próxima, antes de que constituyan el Congreso y el Senado el 19 de julio.

Rajoy quiere atar por encima de todo al PSOE. Es la alianza que le interesa de verdad porque es la única que garantiza la estabilidad del Gobierno. Entre populares y socialistas suman 222 diputados. Pero sabe que es muy difícil que se materialice porque los socialistas ni van a entrar a un Gobierno de coalición ni van a firmar un pacto de legislatura, a lo sumo podrán aceptar un entendimiento para la investidura y solo por evitar unas nuevas elecciones. Esas serán las tres alternativas que Rajoy pondrá sobre la mesa cuando se vea con Sánchez. Prefiere la primera, tampoco le disgusta la segunda y asume que la tercera es el mal menor y el más probable.

Sin forzar la máquina

El presidente del Gobierno, de todas maneras, no quiere forzar la máquina con Pedro Sánchez. Va a dejar que pase la reunión del Comité Federal del PSOE del sábado en la que los socialistas van a aprobar su estrategia postelectoral y en la que los barones del partido tienen mucho que decir. Por el momento, van a apurar la negativa a la investidura hasta el último minuto, y solo cuando sea evidente que sin su colaboración es imposible darán algún paso para hacerla posible.

Rajoy y Sánchez no han hablado desde la noche electoral, pero eso no quiere decir, apuntan fuentes socialistas, que no haya habido contactos a través de personas interpuestas para preparar el terreno. La negociación entre los dos grandes partidos, cuando se abra, discurrirá por dos canales paralelos, el de la investidura y el presupuestario. En la Moncloa aspiran a que el PSOE se implique en la aprobación de los Presupuestos, un proyecto que debe llegar al Congreso antes del 30 de septiembre y que incluirá recortes del gasto para hacer frente al incumplimiento de los objetivos de déficit, un agujero del orden de los 8.000 millones de euros.

Los socialistas ya han dejado caer que no cuenten con ellos para más recortes y han sugerido al PP que miran hacia las fuerzas de su misma órbita ideológica, es decir Ciudadanos, pero también PNV y Convergència, con los que también Rajoy puede construir una mayoría para aprobar las cuentas. Los nacionalistas catalanes están a punto de culminar un proceso de refundación que les permitirá soltar lastre independentista para volver a ser la Convergència posibilista de toda la vida, que ha negociado los Presupuestos con todos los gobiernos.

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