Pilar Manjón sigue recibiendo fotos con cuerpos destrozados

Cada año, cuando se acerca la fecha en la que su reloj se paró, algún desalmado se lo recuerda enviándole fotos de la mayor matanza islamista que ha habido jamás en España. El 11 de marzo de 2004, 191 personas perdieron la vida en los atentados de los trenes en Madrid. Una de ellas era su hijo, Daniel.

Trece años después de la masacre islamista, Pilar Manjón, antaño presidenta de la asociación 11-M Afectados del Terrorismo, reconoció ayer ante un tribunal que a día de hoy sigue recibiendo «powerpoints» con fotos de los atentados de aquel día, imágenes de cuerpos destrozados por las bombas que aquel día rompieron tantas familias. Entre ellas la suya.

Manjón, que sigue todavía con tratamiento médico, tuvo que revivir ayer aquella pesadilla en el juicio que se celebró en la Audiencia Nacional contra dos tuiteros acusados de enaltecimiento del terrorismo en su vertiente de humillación a las víctimas. «A Pilar Manjón le tocó la lotería cuando reventaron al hijo. Menuda puta»; «Imagino que el padre del hijo de la Manjón no dice nada porque no sabe quien es...» o «¿Qué se puede esperar de una mala madre que hace negocio apoyando la impunidad de los asesinos de su hijo?» son algunas de las frases que los acusados le dedicaron. No son las únicas. También recibe amenazas, según dijo, aunque ya se ha acostumbrado a filtrar lo que denuncia y lo que no.

«Mi hijo tiene padre; está aquí sentado»

Consciente de que su papel como presidenta hizo de ella un personaje público, y que como tal, estaba sujeta a críticas, Manjón no puede acostumbrarse al dolor que le causa mencionar con sorna las circunstancias en las que murió su hijo. Supone un latigazo. Una nueva recaída, relató ella misma ante los magistrados de la Sección Segunda de la Audiencia Nacional. «Cuando me insultan me duele, pero cuando insultan a mi hijo... eso no es libertad de expresión. Mi hijo dio su vida por la democracia; mi hijo tiene padre, y está aquí sentado», señaló Manjón, arropada por la junta directiva de la asociación.

Contra los acusados de ayer el juez Ismael Moreno vio indicios sólidos de que son los autores de aquellos insultos. Habrá que ver ahora si el tribunal que les juzgó les condena o no. La Fiscalía pide para ellos un año y medio de cárcel y dos años respectivamente. El primero reconoció los hechos, «fruto de un calentón», dijo; el segundo aseguró que no tiene cuentas en la red pero lo cierto es que las investigaciones policiales apuntan a él como autor de los comentarios ofensivos.

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