«Murgui debe una explicación», la opinión de Percival Manglano

El alcalde de Madrid (en funciones) durante la mayor parte de agosto es Ignacio Murgui. El ejercicio de tan alta responsabilidad debería llevarle a dar una explicación clara sobre un revelador asunto que va al corazón de la tan proclamada como escasamente practicada transparencia municipal. Todos los concejales debimos cumplimentar una declaración de bienes en junio de 2015. En diciembre se hicieron públicas. Descubrimos entonces que lo único que tenía ?supuestamente? eran dos préstamos. Ni cuentas corrientes, ni vehículos, ni bienes inmuebles. La subsiguiente aclaración vino en forma de tuit. Murgui adujo que se había olvidado de que tenía una cuenta. Dio su saldo ?unos 19.000 euros- y prometió actualizar su declaración. Nunca lo hizo.

A esta polémica se unió otra más. Murgui había cobrado un sueldo pagado con subvenciones siendo presidente de la Federación Regional de Asociaciones de Vecinos (FRAVM) cuando la ley le impedía hacerlo. Cobró un sueldo como técnico sufragado por una subvención municipal. Esta fue una situación paradójica que implicó que el presidente Murgui evaluaba el desempeño del técnico Murgui y, en caso de ser este insatisfactorio, hubiera debido despedirle. Jamás ha dado una explicación, limitándose a decir que las cuentas de la FRAVM están auditadas (si bien, no son públicas).

Se da por supuesto que Murgui cobraba su sueldo en una cuenta corriente y que dicha cuenta tendría un saldo en junio de 2015. Pues bien, ni en diciembre, ni ahora ?habiéndose publicado las declaraciones de bienes de 2016 y, de nuevo, las de 2015? ha tenido a bien hacerlo público.

Esta actitud va en contra de la razón de ser de la declaración de bienes de los cargos públicos. Ésta se basa en la idea de poder comparar el patrimonio del cargo en el momento de acceder al puesto con el que posea cuando lo abandone. Se conocerá, así, todo incremento patrimonial inexplicable por su sueldo (que, en el caso de Murgui ?tras el incumplimiento de la promesa de Ahora Madrid de rebajarlo a la mitad? es de unos 95.000? al año). Si oculta su patrimonio inicial, ¿cómo va poderse comparar después? La cuestión es muy grave. ¿Qué oculta? ¿Por qué se niega a hacer pública(s) su(s) cuenta(s) corriente(s) de junio de 2015? Los madrileños se merecen una explicación; más pronto que tarde.

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