¿Multará finalmente Bruselas a España por déficit excesivo?

El 'Brexit', el histórico favoritismo a Francia o el apoyo de Merkel a Rajoy pueden decantar un proceso que se activa mañana y se decidirá el 12

El 26-J ha dejado una España algo más gobernable pero lastrada por la incertidumbre. No hay margen para la complacencia porque Bruselas, el kilómetro cero de la política española, está al acecho. Se acabó la tregua electoral. La cruda realidad se llama multa por incumplir el déficit de 2015. El estigma se llama ser el primer país del club en recibir una sanción por su indisciplina fiscal. Llegan las horas claves del procedimiento y España, seis meses después, sigue estando en funciones. Son muchos los pros y algunos los contras para la multa, pero España se ha encontrado en los últimos días con un potencial aliado llamado 'Brexit'. Son momentos de enorme revuelo en la UE y nadie quiere abrir un nuevo frente de semejante relevancia política. ¿Qué pasará al final? Aquí van algunas claves.

El Gobierno de Mariano Rajoy sólo puede aspirar a sortear una multa de libro. Los datos de 2015 evidencian que Madrid se pasó de frenada y, cerrando en el 5,1%, disparó el objetivo pactado casi un punto. Es decir, que gastó más de 51.000 millones más de lo que supo ingresar. Las reglas fijan el límite en el 3%, pero España acaba de volver a pedir la cuarta prórroga desde 2009 para poder cumplir sus metas en 2017, tras casi una década de incumplimientos.

En lo técnico, el margen de maniobra es nulo. En lo político, sin embargo, algo mayor. Tanto, que la opción que ahora cuenta con más posibilidades es que España se salve del estigma y eluda una multa que podría ser de hasta el 0,2% del PIB (unos 2.000 millones) y que conllevaría la congelación de fondos estructurales. Todo apunta a este escenario, pero las casas de apuesta británicas también aseguraron que Reino Unido se quedaría en la UE, así que...

Mañana, martes, el Colegio de Comisarios volverá a abordar ese nuevo problema llamado España (Portugal también está en esta situación). Debe decidir si se atiene a las reglas y activa el procedimiento sancionador que aparcó en mayo para no influir en la campaña electoral. Salvo sorpresa, lo hará, algo que incluso tiene asumido el Ministerio de Economía. El partido, sin embargo, se jugará en el Consejo y serán los ministros de Finanzas de la UE (Ecofin) los que levanten o bajen su pulgar. Aquí no sólo se habla de números, también de política; y la 'grande politique' podría decantar la balanza del lado español.

Si el Ejecutivo comunitario liderado por Jean-Claude Juncker activa el procedimiento mañana, el asunto, presumiblemente, será abordado en el Ecofin del día 12. Los países pueden dar su OK o tumbar el dictamen, como sucedió en 2003, cuando Alemania y Francia eran las señaladas. Entonces, ambas potencias acabaron con las reglas para no ser engullidas por ellas. Pero ni España es Alemania ni Portugal es Francia, así que nadie espere algo similar. El Ecofin dará su plácet y la Comisión tendrá 20 días para cuantificar la multa. Madrid, por su parte, tendrá 10 para alegar. Al final, la multa puede ser minorada incluso a cero euros o cancelarse. Esta es la gran batalla que libra una España que insiste en que «no habrá multa».

El factor 'Schauble'

¿Cuáles son los grandes argumentos del Gobierno de Madrid? El último e inesperado es el 'Brexit'. El portazo británico ha sumido a la UE en una profunda depresión que está poniendo casi todo en duda. Se habla de hacer una Europa más social, pensando más en las personas, en la inversión, en dar trabajo... Y claro, hablar de multar a dos países que han sufrido enormes ajustes durante la crisis no tiene demasiado sentido. Incluso el primer ministro italiano, Matteo Renzi, dijo tras la cumbre de la pasada semana que no deben ser sancionados.

La clave será Alemania, que ha empezado a ponerse la venda antes de la herida y su ministro de Finanzas, Wolfgang Schauble, ha filtrado que van a proponer acabar con la flexibilidad de la disciplina fiscal o que Portugal no debe salirse del camino trazado estos años porque podría necesitar otro rescate. Berlín quiere que se cumplan las reglas a rajatabla. Ahora, eso sí, en 2003, no.

¿Esto es malo para España? La canciller Merkel es una fiel aliada de Rajoy, y después de los resultados del 26-J, más todavía. En el Ministerio de Economía de Luis de Guindos cuentan con su apoyo. «No creo que quieran dar alas a Podemos», aseguran fuentes diplomáticas españolas. Y es que el Podemos portugués, que sustenta el Gobierno socialista, ya ha advertido de que propondrá otro referéndum si finalmente son multados. Como se ve, el panorama está muy revuelto.

Italia no quiere multas y Francia, la otra gran potencia, tampoco. Sobre todo porque saben que si al final las hay, serán ellos los próximos en caer. Han sido muchos años salvándose por los pelos y ya no habría justificación. De hecho, uno de los argumentos de España es el histórico trato de favor que París ha recibido desde Bruselas. ¿Por qué siempre salvan a Francia? «Porque es Francia», contestó Juncker hace algunas semanas. Lo hizo de forma irónica, pero el revuelo montado ha sido enorme.

Llega la hora de la verdad para una España que sigue en funciones. ¿Habrá multa? Pues después de lo del 'Brexit', mejor no apostar.

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