Muere Muriel Casals, diputada y referencia cívica independentista
La economista y diputada al parlamento de Cataluña Muriel Casals ha muerto como consecuencia de una hemorragia cerebral. Muriel Casals[…]
La economista y diputada al parlamento de Cataluña Muriel Casals ha muerto como consecuencia de una hemorragia cerebral.
Muriel Casals fue comunista e independentista, no esquivó ni uno solo de los tópicos de la corrección política, y militó en cada uno de ellos del modo más oportunista. Pero lo hizo siempre con clase, con la dignidad que nunca tuvieron sus ideas, y manteniendo hasta entre el tumulto más atroz la compostura. En todo se equivocó, pero con elegancia. De joven fue bellísima. De mayor conservó los rasgos de aquella belleza exquisita pese a la sentencia inapelable de los años. A su padre, el abogado Casals de Sabadell, soldado republicano que conoció el exilio, pero hombre de orden, de prestigio y aseado, le causó toda clase de disgustos la extravagancia ideológica de su hija, y no hace demasiados años la propia Muriel empezó a decir que lamentaba haber sido tan terca y haber contrariado con tanto afán a su progenitor.
Muriel Casals i Couturier nació en la localidad francesa de Aviñón el 6 de abril de 1945. Su madre, Augusta Couturier, fue una maestra de Sant-Etiève (Loira). Muriel se licenció en 1969 en la Universidad de Barcelona y se doctoró en 1981 con la tesis «La industria textil lanera y la guerra de 1914-1918». Fue profesora emérita del Departamento de Economía y de Historia Económica de la Universidad Autónoma de Barcelona, de la que también fue vicerrectora de Relaciones Internacionales y Cooperación entre los años 2002 y 2005. Formó parte del PSUC y de la subsiguiente Iniciativa per Catalunya. Desde el año 2008, formó parte de la junta directiva de Òmnium Cultural, y el 20 de mazo de 2010 se convirtió en su presidenta. Fue una de las impulsoras del proceso independentista desde su gestación cívica; y en julio de 2015 dejó la presidencia de Òmnium para presentarse de número tres de la lista de la coalición independentista Junts pel Sí a las elecciones al Parlamento de Cataluña.
El pasado sábado 30 de enero, cruzó en rojo la calle Urgel de Barcelona, en su confluencia con Provenza, y un ciclista la atropelló, con tan mala suerte que al caer su cabeza impactó contra el bordillo de la acera. Sufrió fractura de la pelvis y traumatismo craneoencefálico. Le indujeron el coma y su pronóstico era estable dentro de la gravedad. Los médicos confiaban en poderle absorber el coágulo que se le había formado y creían que su recuperación iba a ser total. Pero este viernes su familia emitió un comunicado en que aseguraban que su estado había empeorado y su entorno empezó a asumir que sería fatal, e inmediato, el desenlace.
Las circunstancias mundanas de su muerte contrastan con la épica con que desafió a España, en un inevitable paralelismo entre la grandilocuente retórica del llamado «proceso» secesionista y sus aterrizajes tan forzados, y tan ridículos, en la realidad. Muriel Casals soñaba con ser heroína y mártir de la Cataluña liberada, y acabó atropellada por una bicicleta en Urgel/Provenza siendo además el único e improbable caso en que un ciclista no era el culpable en la reciente Historia de España.
