Mohamed Riad, el autodidacta del hacha que buscaba «venganza»
Era una hoja en blanco para la Policía alemana. Tras llegar hace dos años al país, aprender alemán y pasar[…]
Era una hoja en blanco para la Policía alemana. Tras llegar hace dos años al país, aprender alemán y pasar por varios albergues, se le había asignado una casa de acogida en Würzburgo con una familia que estaba encantada con su presencia. Había accedido a un puesto de formación en una panadería, disponía de ingresos propios y tenía muchas posibilidades de formalizar su primer empleo a tiempo completo con solo 17 años. A pesar de sus creencias musulmanas (suníes), solo pisaba la mezquita de vez en cuando y rezaba en su habitación, la misma habitación en la que ha sido encontrada una bandera de Daesh pintada con rotuladores y un cuaderno en el que escribía en idioma pashtún lo que podría ser una carta de despedida para su padre: «Reza por mí para que pueda llevar a cabo esta increíble venganza y pueda alcanzar el cielo».
Nada en su vida ordenada y tranquila apuntaba a que se convertiría en un terrorista. En el vídeo publicado por Daesh y pendiente de verificación por parte de las autoridades alemanas, aparece sujetando un cuchillo y amenazando: «Os voy a degollar con este cuchillo y voy a cortar vuestros cuellos con hachas».
Las fuerzas de seguridad de Baviera, tras el registro a su casa y a sus conexiones telefónicas, concluyen que «se radicalizó solo» y que «se activó de forma autónoma». Su entorno coincide en que era un chico tranquilo y «desde luego ni un radical ni un fanático». De hecho, no se explican lo ocurrido. «No era ese tipo de chico que uno piensa que va a causar algo así», declaraba ayer Simone Barrientos, una de las voluntarias de la localidad de Ochsenfurt que tuvo contacto con el atacante y que lo describía como «un chico inseguro».
Según sospecha el fiscal, se desestabilizó por completo el pasado sábado, cuando recibió la noticia de la muerte de un amigo en Afganistán
. Subió al tren «con la decisión de matar a pasajeros totalmente desconocidos» para vengarse por lo que los infieles hicieron a sus «hermanos musulmanes». El fiscal apunta a una situación de estrés psicológico que encontró en el yihadismo una vía de escape y admite que «básicamente, tenemos que asumir que, en principio, cualquier día, en cualquier lugar y más o menos en todo el mundo, se pueden cometer este tipo de hechos».
