Los resultados empresariales, ¿tabla de salvación para las bolsas?

Enero no ha hecho prisioneros. Ha sido el arranque de año más bajista de la historia. Es cierto, y lo[…]

Enero no ha hecho prisioneros. Ha sido el arranque de año más bajista de la historia. Es cierto, y lo repetimos en los últimos números del pasado ejercicio, que en 2016 tendríamos que hacer frente a los mismos riesgos con los que despedimos 2015. Pero nada hacía sospechar que esto iba a empezar tan mal, que no íbamos tener ni la más mínima tregua. El nuevo año no ha tardado ni un minuto en poner todas las cartas sobre la mesa. Y ha hecho saltar por los aires el esperado 'efecto enero', la posibilidad de reacción del mercado en los primeros días del año, después del negativo cierre de diciembre. 

Ha sido impresionante la acumulación de malas noticias. Sin tiempo para digerir una, llegaba la siguiente, que era todavía peor. Desplome de la Bolsa china; descenso sin freno del precio del petróleo, afectado también por el aumento de las tensiones en Oriente Medio; Christine Lagarde, directora del Fondo Monetario Internacional (FMI), declarando que el crecimiento global en 2016 será decepcionante: los anuncios de ensayo atómico por parte de Corea del Norte... Eso a nivel internacional. Porque en clave nacional el panorama pinta peor. La investidura en el último suspiro del nuevo presidente catalán, Carles Puigdemont, acelera el desafío secesionista y mete más presión al Gobierno en funciones de Mariano Rajoy, que cada día que pasa ve nuevas dificultades para intentar formar un ejecutivo estable. 

A la espera de que todos estos problemas vayan resolviéndose -aunque todos tienen mal diagnóstico y en el caso español todavía más- el mercado necesita buenas noticias para volver a subir, para volver a dar confianza a los inversores. Y por el horizonte lo único en apariencia fiable que aparece son los resultados empresariales del último trimestre del pasado año. Es una de las pocas balas que le queda al mercado para intentar reconducir la frustrante trayectoria de las últimas semanas.

Los expertos confían en que la temporada de presentación de resultados sea capaz de frenar la avalancha de ventas en el parqué. Esperan que las previsiones se batan en un buen número de casos, lo que facilitaría el avance de las bolsas. De momento, Alcoa, la compañía que da el pistoletazo de salida en Estados Unidos, no ha decepcionado. Anunció un beneficio por acción de 0,04 dólares, frente a los 0,02 esperados. Este es el camino. Que siga así.

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