Los «okupas» anuncian una nueva semana de protestas tras otra jornada con incidentes en Gracia

Los "okupas" del barrio de Gràcia se preparan para una nueva semana de movilizaciones. Tras una jornada cargada de tensión, los antiguos ocupantes del llamado "banco expropiado" han confirmado que seguirán con las protestas con el ojetivo último de reconquistar el local, la única manera, aseguran, de que termine el conflicto.

La movilización, en paralelo, sigue contaminando la política catalana dada la implicación que en las protestas está tomando la CUP, dos de cuyas diputadas, Anna Gabriel y Eulàlia Reguant, participaron ayer en las movilizaciones. También se dejó ver el concejal antisistema en Barcelona Josep Garganté, que a través de las redes sociales denunció haber recibido un porrazo por parte de un agente de los Mossos d'Esquadra.

Los Mossos d'Esquadra han tenido que realizar pequeñas cargas este domingo contra los manifestantes que se habían concentrado en los alrededores del «banco expropiado» (el local ubicado en el barrio barcelonés de Gràcia que permanecia okupada desde octubre de 2011 y cuyo desalojo comenzó la semana pasada). La policía ha reaccionado de esta forma después de que algunos de las más de 200 personas ubicadas en la zona les hayan lanzado latas, agua, harina y varias piedras. Los "okupas" han denunciado que se han producido quince heridos.

Tras una pausa para comer, el colectivo "squatter" improvisó una manifestación que por la tarde recorrió las calles del barrio, sin que al término de la misma se produjesen más incidentes. La marcha congregó a varios centenares de activistas pasadas las seis de la tarde, que desfilaron desde la cercana plaza de la Revolució. Desde allí ha partido la manifestación, que ha seguido por la calle Ramón y Cajal. Sin altercados, pero gritando consignas contra los Mossos.

Esta manifestación, según ha anunciado la cuenta de Twitter del 'Banc Expropiat', se ha disuelto poco antes de las 19.30, pero sigue habiendo activistas en la zona. Todo parece indicar que el colectivo recobra fuerzas de cara a la próxima semana.

La sede de la antigua sucursal bancaria fue desalojada la semana pasada por orden judicial, lo que originó enfrentamientos, durante los días 23 y 25, entre la policía y colectivos okupas. Desde entonces, se ha vivido en una calma tensa en la zona, que se encuentra en el cruce entre Travessera de Gràcia y el final de la calle Verdi de Barcelona, que en ese tramo cambia su nombre por el de Mare de Dèu dels Desamparats.

Concretación desde la mañana

La concentración ha comenzado este mediodía alrededor de las doce en la cercana plaza de la Revolució, donde se encontraba la concejal de la CUP en el Ayuntamiento de Barcelona María José Lecha. Tras percatarse de la llegada de los manifestantes, la policía ha cortado el tráfico en esta zona y ha establecido un cordón de seguridad alrededor del local. Paulatinamente, los manifestantes han intentado acercarse, pero se han topado con las autoridades, que les impedían el paso

En ese momento han comenzado a corear diferentes consignas contra la policía. Al cabo de unas dos horas, algunos manifestantes han lanzado agua, piedras y latas. Finalmente, las autoridades han repelido la agresión con un par de pequeñas cargas, lo que ha generado algunos momentos de tensión en la zona.

Díaz apoya a los Mossos

El ministro del Interior, Jorge Fernández Díaz, ha apoyado la actuación de los Mossos d'Esquadra en los disturbios y ha acusado a la alcaldesa Ada Colau y a la CUP de no expresar también este apoyo.

En declaraciones tras un homenaje a las víctimas del atentado de ETA en Vic, ha dicho no entender que el Gobierno de Barcelona «en vez de apoyar a los que velan por la ley, se sitúe en la equidistancia en el mejor de los casos», y ha lamentado que haya quien pida proporcionalidad en vez de apoyar a las fuerzas de seguridad.

También ha subrayado que él solo puede decir «amén» a las declaraciones del presidente del Gobierno, Mariano Rajoy, criticando las políticas de la alcaldesa de Barcelona y la de Madrid, porque considera evidente que determinadas políticas no favorecen la recuperación económica y la generación de empleo. A su juicio, los gobiernos municipales «tan ideologizados» de Madrid y de Barcelona no ayuda, sino que están obstaculizando la salida de la crisis.

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