La crisis política paraliza el mercado de oficinas en la ciudad de Barcelona

La pérdida de empresas en Cataluña ocasionada por el desafío soberanista tiene doble dirección. No solo es destacable la cifra de firmas que abandonan la región, sino también las que deciden no establecerse en ella. Se trata de una tendencia que ya comienza a impactar en el tejido empresarial de la región. El ejemplo más paradigmático ha sido el de la Agencia Europea del Medicamento (EMA, por sus siglas en inglés), un portento capaz de arrastrar más de 1.600 compañías que descartó la pasada semana a la Ciudad Condal como posible destino.

Pero el rechazo de Barcelona en favor de Amsterdam no es ni mucho menos el único golpe que ha cosechado este sector en las últimas semanas. Según un informe de la consultora inmobiliaria Cushman & Wakefield, la contratación de espacios de oficinas acumuló un descenso trimestral del 56% entre junio y septiembre en Barcelona, hasta los 56.700 m2. En lo que va de año, esta ciudad todavía cosecha un crecimiento del 12% gracias a «un excepcional primer semestre».

Ramiro Rodríguez, «head of Research» de Cushman & Wakefield España, asegura que es esta circunstancia y no la situación política la que explica que el frenazo en la contratación de espacios haya sido de un 56%, pero reconoce que la consultora ha rebajado su previsión de 2017 debido a la inestabilidad de Cataluña. «Hace unos meses teníamos una estimación de contratación de 100.000 metros cuadrados en el último trimestre del año. Ahora, la previsión es de 85.000. Es cierto que hay decisiones concretas que se están postergando», explica.

Menor tamaño

También el tamaño de los espacios contratados se ha reducido. El informe de la consultora refleja que, de las 291 operaciones cerradas en Barcelona en lo que va de año, solo el 9% estaba por encima de los 2.000 m2.

José Miguel Setién, director del área de oficinas de JLL, explica que, para analizar la situación de la ciudad catalana, hay que tener en cuenta que las dos vertientes del mercado, la inversión y el alquiler, están evolucionando de forma distinta. «La primera sí está sufriendo en mayor medida la inestabilidad de Cataluña. En cambio, la segunda se basa en decisiones más meditadas y tomadas con anterioridad al proceso», subraya.

Esto no quita que exista ya cierto nerviosismo en el arrendamiento. No hay que olvidar que Barcelona se ha convertido en los últimos años en un «hub» para el sur de Europa para sectores como el tecnológico. Una situación que podría cambiar si se mantiene el desafío soberanista. «Es cierto que, a nivel de operaciones, septiembre y octubre han sido meses flojos», destaca Setién.

La junta de compensación de Valdebebas ya aseguró que se había producido un incremento del 80% de las solicitudes de información tanto por parte de firmas establecidas solo en Cataluña como de multinacionales que buscan centralizar sus instalaciones.

Las dudas políticas representan un importante freno para la atracción de empresas en Barcelona, pero no es el único. El informe de Cushman & Wakefield destaca que la oferta disponible de oficinas en la Ciudad Condal mantenía una tendencia a la baja, con una tasa de disponibilidad por debajo del 8%.

Los expertos consultados destacan que esta falta de espacios aprovechables se produce también en Madrid. Y condiciona en gran medida la actividad del mercado. «La zona "prime" de ambas ciudades es muy atractiva, pero no hay suficiente oferta. No hay rotación de activos», sostiene Setién, quien destaca el desplazamiento de los inversores con «más tolerancia al riesgo» hacia zonas periféricas. Según los cálculos de JLL, Madrid tiene en la actualidad un stockde solo 3.000 edificios disponibles.

Frustrada operación de 500 millones

Independientemente del impacto que finalmente tenga el proceso soberanista en el mercado de oficinas, el año ya ha quedado condicionado por la paralización de la venta de las oficinas de Hispania en Barcelona.

La operación incluía la venta de 24 inmuebles (cinco de ellos localizados en Barcelona) y estaba valorada en 500 millones de euros. Se trataba además de una venta estratégica para inmobiliaria, que pretende dar salida a este tipo de activos para centrarse en desarrollar su cartera hotelera.

Todo parecía cerrado para que la aseguradora Swiss Life adquiriera los inmuebles pero, a principios de mes, la socimi anunció que suspendía la venta. La razón esgrimida fue la «incertidumbre» que vive actualmente Cataluña.

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