La cena en la que Juncker le puso a May las cosas claras

El luxemburgués Jean-Claude Juncker, de 62 años, es un personaje zorruno con muchísimas horas de vuelo. Fue primer ministro de su minúsculo país durante dieciocho años y, desde noviembre de 2014, preside la Comisión Europea. El pasado miércoles, Juncker y Michel Barnier, el jefe negociador europeo, cenaron en el Número 10 de Downing Street con May y el jefe negociador británico, el ministro David Davis. Juncker salió de la velada afirmando que había sido «un encuentro constructivo en un clima cordial». Un periódico alemán ha destapado el tumultuoso contenido de la cena, una filtración en la que cuesta no ver la mano astuta del luxemburgués.

El relato del respetado «Frankfurter Allemeine Sonntagszeitung» destapa que Juncker le puso a May las cosas claras sobre el divorcio que viene. «Permitamos que el Brexit sea un éxito», proclamó May, repitiendo uno de esos mantras a los que es tan afecta. «El Brexit no puede ser un éxito», le espetó lacónico Juncker. En un gesto muy gráfico, el representante comunitario plantó sobre la mesa la documentación del acuerdo de entrada de Croacia en la UE y del tratado de libre comercio con Canadá, que pesa seis kilos e incluye 2.000 folios. Fue su modo de advertir sobre la complejidad de las negociaciones, que arrancarán a finales de junio.

El punto de mayor fricción llegó cuando se debatió el finiquito de divorcio que debe pagar el Reino Unido, que la UE eleva a 60.000 millones de euros, por los compromisos que había contraído como socio. May respondió que su país no tiene la obligación de abonar ni una libra. Su ministro Davis la respaldó recordando que una vez fuera de la UE, el Reino Unido estará desvinculado de las exigencias del Tribunal de Justicia Europeo. Juncker les advirtió de que si no pagan la factura de salida no habrá acuerdo comercial alguno con los 27, algo muy lesivo para la economía británica.

Juncker salió de la cena «diez veces más escéptico que antes de entrar» y cree que a día de hoy las posibilidades de que el Reino Unido alcance un acuerdo con la UE «son del 50%». Considera que May «vive engañada». Los oficiales comunitarios la acusan de «ver la realidad con cristales de color de rosa». En la cena, los representantes europeos se negaron a la petición de May de que las conversaciones sean confidenciales -«todo debe ser secreto», pidió ella- y le recordaron que están obligados a informar al Parlamento europeo.

Falsas ilusiones

En la mañana posterior a la cena, Juncker llamó a la jefa de facto de Europa, Angela Merkel, y le relató lo ocurrido. Acto seguido, la canciller hizo unas declaraciones en las que acusó a los británicos de hacerse falsas ilusiones sobre las negociaciones del Brexit.

May respondió ayer a la filtración del periódico alemán desde un mitin en el norte de Inglaterra y la desdeñó como «cotilleos de Bruselas». Además recordó que los propios Juncker y Barnier salieron de la cena manifestando que había sido amistosa y constructiva.

La oposición se mostró crítica con la primera ministra. «May ha elegido la línea del Brexit duro, al que los laboristas no se han opuesto, y ahora no tiene ni idea de qué hacer», le reprochó Tim Farron, el líder europeísta de los liberales. El encargado del Brexit en el Partido Laborista, Keir Starmer, concordó: «Todo esto evidencia que la aproximación de May a la negociación del Brexit, rígida y complaciente, trae el riesgo de llevar al Reino Unido a un precipicio».

El periódico alemán hurga además en las heridas inglesas con un apunte malicioso: el clima de la cena habría dejado claro que May tiene una mala química con el fogoso Davis, al que ha situado como jefe negociador del Brexit.

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