La cautela inversora se enfoca hacia la renta fija

A lo largo de las últimas semanas venimos observando como la renta variable en términos generales, y las acciones más particularmente sufren retrocesos notables en los principales mercados financieros, sobre todo en EE. UU. 

A lo largo de las últimas semanas venimos observando como la renta variable en términos generales, y las acciones más particularmente sufren retrocesos notables en los principales mercados financieros, sobre todo en EE. UU. Por otro lado, también resaltamos la recuperación que están experimentando los activos conocidos como valores refugio, a través principalmente de bonos soberanos, siendo estos la consecuencia directa de un incremento en la aversión al riesgo que vuelven a experimentar los inversores en la medida en que optan por estos activos.

La punta del iceberg que muestra ese repunte del miedo en los mercados financieros, queda reflejado en el aplanamiento de la curva de tipos de interés en Estados Unidos, llegando incluso en algunos momentos a quedar invertida en determinados tramos. Otra referencia importante, es el constante repunte del precio del bono americano a 10 años, más conocido como Tnote, con una apreciación de su precio que alcanza niveles de mediados de 2017, y una caída de su tasa interna de rentabilidad que la sitúa cerca del 2%.

Antes tales acontecimientos, los inversores están midiendo las señales de advertencia que parpadean en los mercados de renta fija, mostrándose dubitativos ante las expectativas de una rápida mejora. Varios de los factores que también dan pie a mostrar una postura reticente hacia el crecimiento en renta variable, hacen partícipe a las diferentes referencias macroeconómicas en términos globales que estamos conociendo durante los últimos días, sin un signo claro, pero con una conclusión que da fuerza a la hipótesis pesimista, junto con el agravante de un posible aumento de los aranceles en la batalla librada entre Estados Unidos y China, todavía por valorar cómo de grave puede llegar a ser. 

Si haciendo balance, miramos lo que hasta ahora tenemos encima de la mesa y lo que podrá decantar una tendencia u otra, los inversores valorarán con detalle si se continúa produciendo una caída de la rentabilidad del bono estadounidense, y si a consecuencia de ello se amplía más o menos la brecha entre las tasas de rentabilidad a tres y 10 años, ya que si continúa invirtiéndose más durante los próximos días, es probable que suenen un par de alarmas.

Y, por último, pero no menos importante, también será determinante para los mercados conocer si se produce una contracción en la producción manufacturera de china, que se espera que sí, aunque levemente.

Antonio Sales es analista de XTB 

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