La Casa Blanca confirma el tijeretazo de Donald Trump en gasto social

Tras varios adelantos, la primera propuesta de presupuestos de Donald Trump es una realidad. Su gobierno presentó ayer el plan, que reordena las prioridades: menos gasto social, más gasto en defensa y seguridad, menos impuestos y la esperanza de que el crecimiento rebaje el déficit.

La propuesta está diseñada para estrellarse en el Congreso, que tiene la última palabra. En primer lugar, por el tijeretazo a programas asistenciales de los que dependen millones de estadounidenses, muchos a la clase media deteriorada que aupó a Trump a la Casa Blanca. El plan contempla una reducción de 800.000 millones de dólares en la financiación de Medicaid, el sistema de cobertura sanitaria para personas con pocos recursos, y del 29% en el programa de cupones para adquirir comida.

Un quinto de la población de EE.UU. participa de estos beneficios, que no serán los únicos afectados: también hay recortes en programas para invalidez laboral, cooperación en el extranjero, protección del consumidor, préstamos educativos para gente con pocos recursos o beneficios para la jubilación de funcionarios. Sin embargo, el presupuesto no toca los capítulos que suponen la mayor parte del gasto federal: Medicare -la cobertura médica de los jubilados- y las pensiones.

Mick Mulvaney, el director de la Oficina Presupuestaria de la Casa Blanca, aseguró que el Gobierno debe sentir «compasión» por los más pobres, pero también «por aquellos que tienen que pagar». Según Mulvaney, «es la primera vez en mucho tiempo que una Administración hace un presupuesto con la mirada de los que de hecho pagan los impuestos».

Más dinero para defensa y el muro

El segundo problema será cuadrar las cuentas: el plan prevé 3,6 billones de recortes de gasto en una década y un amplio recorte de impuestos que impulsará la creación de riqueza y de empleo. La Administración Trump cuenta con un crecimiento sostenido de la economía del 3% para los próximos años, algo poco realista para muchos. Tampoco lo parece su plan de acabar con el déficit para 2027. Sí habrá subidas de gasto en defensa, infraestructuras y seguridad, donde se incluyen mayores partidas en control de inmigración y fronteras y 1.600 millones para el muro con México.

Los demócratas han aireado su oposición rotunda y muchos republicanos muestran dudas. Con una mayoría corta en el Senado y una Cámara de Representantes que se juega su mayoría el próximo año, es difícil que el plan sobreviva al Congreso.

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