La Bolsa americana resiste mejor por la Reserva Federal y la caída del dólar

El escaso peso de la banca, el mayor protagonismo del inversor local y su carácter de refugio también explican su mejor comportamiento

Mientras los índices europeos acumulan descensos de alrededor del 7%, algunos de los americanos, como el Dow Jones y el S&P 500, ya han entrado en positivo en el año. Pese a que las Bolsas del Viejo Continente se perfilaban como las favoritas para este ejercicio a juicio de la mayoría de los analistas, de momento Wall Street está ganando la partida. Pero, ¿por qué? «Sin duda ha tenido mucho que ver el cambio de sesgo desde la Reserva Federal norteamericana», contesta José Luis Martínez Campuzano, de Citi. Se refiere este experto a la rebaja de las expectativas en cuanto al número de subidas de tipos que se acometerían este año: ya no van a ser cuatro, como se descontaba hace apenas tres meses, sino dos. Y la presidenta de la institución, Janet Yellen, ha vuelto a insistir esta semana en la cautela con que se va a continuar con el proceso de normalización de la política monetaria. Según Campuzano, «esto ha propiciado que los inversores se enfoquen en lo que más había caído de forma reciente y en lo que ofrece más valor en términos de beta», que son los emergentes y el mercado norteamericano, respectivamente. 

Para Daniel Pingarrón, de IG, ha primado la mayor fortaleza estructural del mercado americano. «Siempre la Bolsa europea presenta más volatilidad que la americana, tanto en subidas (sube más rápido), como en bajadas. Posiblemente, esto se deba a la mayor cultura financiera americana, donde los ciudadanos tienen una mayor penetración en el mercado de valores que en Europa», dice Pingarrón. Joaquín Casasús, de Abante, coincide: «Europa necesita inversores foráneos para mantenerse, mientras que EE.UU., no tanto». Tomás García-Purriños, de Morabanc, añade otros deméritos de Europa: «Están afectando diversos factores, pero los más destacables son los políticos. Cabe destacar la dificultad para formar gobierno en los países periféricos, la relativa menor confianza en los gobiernos de los países 'core', la posibilidad del 'Brexit', la apreciación del euro...», enumera. Son cuestiones que no ha compensado el BCE con sus medidas. 

Pero, como señala Casasús, muchas veces se atribuye a cuestiones geográficas lo que en realidad es «culpa» del diferente peso que tienen los distintos sectores en unas y otras Bolsas. Así, comenta que a uno y a otro lado del Atlántico, las compañías del mismo tipo se están comportando de forma parecida. Pero la banca, que lo ha hecho muy mal, pondera menos en EE.UU. que en Europa. «El peso de los bancos en ciertos índices europeos como es nuestro caso es el principal lastre para la rentabilidad anual», apunta Óscar Germade, de BNP Paribas Personal Investors. Apunta, además, el apoyo que está suponiendo el billete verde para Wall Street: «El dólar se ha depreciado desde comienzos de año, algo que está pesando sobre los resultados empresariales tanto a nivel de beneficio como de ingresos, lo que resta incertidumbre sobre esta partida», añade. Además, según Germade, en un contexto de incertidumbre económica, la bolsa americana ha servido de refugio. 

¿Margen de subida?

Pero, ¿tiene margen la bolsa americana para continuar subiendo? Hablando, precisamente, de la divisa, Roberto Ruiz-Scholtes, de UBS, considera que pronto el dólar débil podría dejar de ser un apoyo para la Bolsa americana: prevé que las próximas subidas de tipos en Estados Unidos llevarán al tipo de cambio hasta niveles de 1,08-1,10 dólares por euro. De todas maneras, en su opinión, el S&P 500 podría tener un potencial de cien puntos desde los niveles actuales y visitar los máximos del año pasado en algún momento. «Existe poco margen de expansión de múltiplos, el recorrido que le quedaría sería equivalente a la subida de los beneficios que se espera y que oscilaría entre el 5% y el 8%», apunta este experto. Martínez Campuzano coincide en que la Bolsa americana tiene potencial, aunque no espera subidas superiores al 7% o el 10% desde los niveles actuales. 

Algo más pesimista se muestra Óscar Germade: «En el corto plazo no vemos al índice realizando nuevos máximos, al menos hasta que los resultados empresariales den síntomas de mejoría, ya que un índice subiendo con un beneficio por acción reduciéndose produce una expansión de múltiplos en un contexto que no es propicio para ello. En abril comienza la presentación de resultados del primer trimestre, para los que se espera una caída del 5,8%». «En el medio plazo, en los próximos meses, la mejoría macro debería permitir una revisión al alza de los beneficios, o al menos que las revisiones a la baja se frenen, por lo que en ese caso sí veríamos posibles nuevos máximos», continúa Germade. Hablando de niveles, este experto comenta que, en el corto plazo, por encima de los 2.022 puntos, la próxima referencia está en los 2.081. La pérdida de ese nivel podría dar comienzo a una corrección del último tramo alcista con origen en los 1.810 puntos. No descarta una recaída, al menos a la parte baja de ese movimiento, aunque con vistas al medio plazo los objetivos estarían en los 2.132 y los 2.452 puntos. 

En todo caso, los expertos siguen considerando que la Bolsa europea tiene más potencial que la americana: «Por valoración fundamental, por perspectivas económicas, por favorable tipo de cambio, descenso de precios del crudo, política monetaria expansiva, política fiscal menos restrictiva, etc., la renta variable de la Eurozona debería comportarse mejor que la americana, por lo que sobreponderamos esta región», explica García-Purriños. Pingarrón añade: «Sólo si vuelven las caídas la Bolsa americana lo haría mejor que Europa, cayendo menos». Ruiz-Scholtes recuerda la cita en abril con el referéndum británico que puede pesar no sólo sobre la Bolsa de Londres, sino sobre todas las acciones europeas. 

Los riesgos políticos pueden estar frenando a Europa frente a Estados Unidos, pero Wall Street también se enfrenta a su propio riesgo político, con candidatos poco convencionales en uno y otro partido con vistas a los comicios de noviembre. A medida que se acerque la fecha, con un preludio en julio, cuando tendrán lugar las convenciones de las dos fuerzas, puede también influir en el mercado americano.

¿Qué valores?

Celso Otero, de Renta 4, aunque el escaso coste de la deuda favorece las recompras de acciones y las operaciones corporativas y ello es un soporte para las Bolsas, cree que el año va a seguir siendo volátil. Por eso, a la hora de escoger acciones apuesta por compañías grandes y globales, con fundamentales muy buenos y con vistas al largo plazo. Algunos de los nombres que le gustan son Cisco, Oracle, Pfizer, Mead Johnson Nutrition, Ternium y Tool Works. 

Daniel Lacalle, director de inversiones de Tressis Gestión, en su colaboración en la revista «INVERSIÓN & Finanzas.com», recomienda empresas que llama 'aristócratas del dividendo', compañías con baja exposición al ciclo y que recompren acciones. Los nombres concretos que aconseja son Amazon, Netflix, Google y Coca-Cola. Son, los suyos, consejos desde la cautela ante el aumento de la probabilidad de una recesión en EE.UU., las valoraciones de las acciones y las pobres previsiones de beneficio.

Roberto Ruiz-Scholtes aconseja, por su parte, evitar compañías sensibles a las subidas de los tipos de interés, como eléctricas y «telecos». También, las que pueden verse afectadas por la incertidumbre electoral, como las farmacéuticas. Afirma, en cambio, que las compañías cíclicas lo pueden hacer bien y, en concreto, las industriales, el consumo discrecional y la tecnología.
Martínez Campuzano también se inclina por los sectores cíclicos, por el momento, porque son los que más se pueden beneficiar de la recuperación inercial actual. Pero cree necesaria ayuda por parte de los resultados empresariales.

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