La Audiencia Nacional juzga a un terrorista de Resistencia Galega

Pasada la medianoche del 1 de octubre de 2014, Raúl Agulleiro, miembro de la organización terrorista Resistencia Galega, salió de[…]

Pasada la medianoche del 1 de octubre de 2014, Raúl Agulleiro, miembro de la organización terrorista Resistencia Galega, salió de su casa en Santiago de Compostela con el coche de su padre, en el que transportaba un artefacto explosivo que contenía unos cuatro kilogramos de pólvora negra, perclorato potásico y aluminio. Poco después llegó a la localidad de Baralla, en Lugo, en cuyo ayuntamiento colocó la bomba, en un lateral de la puerta de entrada.

Quince minutos antes de las 5 de la mañana explotó el artefacto, que se activó con un reloj de pulsera que funcionó como interruptor y que causó granves daños materiales: destruyó la puerta de entrada, arrancó materiales de obra del suelo y del muro de la fachada, y abrió grietas y provocó numerosos impactos en todas direcciones.

La explosión también dañó el interior del Consistorio de Baralla: provocó rotura de cristales, cayeron falsos techos y generó daños en edificios y otros inmuebles de los alrededores, que en total fueron tasados pericialmente en 222.488,32 euros, según un informe.

Por ello, la Audiencia Nacional juzga este miércoles al acusado de este atentado, para quien la Fiscalía pide 27 años de prisión. El Ministerio Público le atribuye los delitos de pertenencia a organización criminal, de depósito de aparatos explosivos y de estragos terroristas. También solicita la inhabilitación absoluta por tiempo superior a diez años y libertad vigilada durante nueve.

Mochilas con explosivos

En el material incautado al acusado, que se encuentra en prisión preventiva desde el pasado 6 de octubre de 2014, se encontró numeroso material que le incrimina, según el escrito de la Fiscalía.

El miembro de Resistencia Galega guardaba en su vivienda, según la acusación pública, un juego de placas de matrículo, dinero en efectivo y material sobre la manipulación y activación de artefactos explosivos como el de Baralla, así como información sobre «potenciales objetivos de ataques terroristas referidos a personas, organismos públicos y empresariales y sedes de partidos políticos y de las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado».

Además, en un zulo en una zona Boscosa de la localidad coruñesa de O Pedrouzo, a la que Agulleiro acudió aquella noche, se incautaron dos mochilas que contenían tres artefactos preparados para estallar, a falta de la activación con el mismo mecanismo del retardo, así como una olla con explosivos. En el vehículo que utilizó se encontraron otros elementos indiciarios: unos guantes de látex y dos bolsas que dieron positivo en análisis de detección de explosivos.

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