Israel blinda su Gabinete nacionalista con el ministro Avigdor Lieberman

Benjamín Netanyahu ha decidido reforzar su Gabinete nacionalista con la reincorporación de su exministro Avigdor Lieberman, «bestia negra» de los palestinos por su oposición intransigente a todo acuerdo de paz, y por su política de extensión de los asentamientos judíos en los territorios ocupados. La llegada de Lieberman para ocupar la cartera de Defensa otorga al primer ministro conservador de Israel dos grandes bazas: los seis escaños parlamentarios del partido ultranacionalista del «halcón», y el blindaje del Ejecutivo ante la penúltima iniciativa internacional que busca resucitar el proceso de paz con los palestinos.

El plan no ha sido elaborado por Estados Unidos sino por la Francia de Hollande y Valls. El proyecto consiste básicamente en convocar una conferencia mundial de paz en París ?sin la presencia de israelíes y palestinos en un primer momento?, que intentará construir sobre los despojos de las últimos procesos perdidos en la noche de los tiempos. La cumbre ha sido anunciada para el 3 de junio, después de que el Gobierno francés obtuviera garantías de Washington de que estará presente el secretario de Estado norteamericano, John Kerry.

Con Lieberman de vuelta en el gobierno de Netanyahu, al frente de la cartera de Defensa, las posibilidades de que prospere la iniciativa francesa son mínimas. La propia reticencia de Washington a la hora de confirmar su presencia en la cumbre es ya un mal indicio. El desinterés de Estados Unidos hacia el problema palestino ha sido palmario durante los dos mandatos de Barack Obama, y ahora se suman otros factores. Hillary Clinton cuenta con el voto ?y la presión? de los judíos norteamericanos en las presidenciales de noviembre, y cualquier gesto de simpatía hacia la creación de un Estado palestino sería ahora «altamente inconveniente» para el partido demócrata.

En el plano de la política interior israelí, la operación de Netanyahu confirma su extraordinario talento para negociar entre bastidores y para renacer, una y otra vez, de las cenizas. No solo ha logrado salvar su Gabinete de coalición con los imprevisibles partidos ultrarreligiosos, que amenazaban con dejar el barco, sino que ha reforzado con la llegada del partido de Lieberman su mayoría justa en el Parlamento, para dotar así de más estabilidad a su Gobierno.

Lieberman, ultranacionalista y furibundo en sus declaraciones contra los árabes, se convierte en «número dos» del Gobierno israelí, al frente de una cartera de la que depende la guerra o la paz. Ha prometido moderarse y aplicar cierta dosis de pragmatismo, pero solo el tiempo lo confirmará.

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