Hollande, a punto de romper con su ministro de Economía francés
Emmanuel Macron, ministro de Economía, se han transformado en un grave problema para François Hollande, desafiado y provocado a diario[…]
Emmanuel Macron, ministro de Economía, se han transformado en un grave problema para François Hollande, desafiado y provocado a diario con guante de seda y máscara de hierro. El vespertino «Le Monde» resume la crisis con este titular: «Hollande-Macron, a la espera de la ruptura». Antiguo ejecutivo en una banca de negocios, consejero personal de Hollande ascendido a ministro de Economía, Macron creó hace apenas un mes un micropartido, «¡En marcha!», concebido como «laboratorio de ideas». No es un secreto que el ministro aspira a sustituir a Hollande en la jefatura del Estado.
Durante su reciente y fallida intervención en la televisión pública, Hollande comentó entre irónico y amargado que «Macron sabe lo que me debe». Con cierta desenvoltura cruel, Macron le ha respondido: «Un presidente nombra a un ministro pensando en el bien de Francia, sin esperar agradecimientos o vasallaje».
La caída de Valls
Durante un tiempo se pensó que el gran rival de Hollande, dentro de su propio gobierno, era Manuel Valls, primer ministro. Caído Valls en la tierra baldía de los sondeos desastrosos, Macron ha sustituido a su jefe de gobierno como posible rival del jefe del Estado en la carrera de las próximas presidenciales dentro de quince meses.
Mientras Hollande y Valls se cotizan como perdedores seguros ante cualquier candidato conservador, previsiblemente eliminados por Marine Le Pen, en la primera vuelta presidencial, Macron se ha convertido en una suerte de «ave fénix» en los sondeos.
«Liberation» afirma a toda página que Francia vive un ataque de «macronitis». Las aspiraciones presidenciales del ministro de Economía caen bien entre franceses más o menos centristas. Sus afirmaciones vagamente «social liberales» tienen la buena prensa de un posible candidato «ecuménico», cuyo micro partido, «¡En marcha!», se define como «ni de izquierdas ni de derechas».