Guionistas, las manos invisibles que dan vida a los programas de televisión

Trabajan en la sombra, pero sin ellos no existiría el negocio audiovisual. Todo depende de los libretistas: un personaje bien[…]

Trabajan en la sombra, pero sin ellos no existiría el negocio audiovisual. Todo depende de los libretistas: un personaje bien definido, el chiste perfecto o la trama más redonda, aunque no solo intervienen en la ficción, también se encargan de «mejorar la realidad». «Un guionista es el que crea el plan sobre el que construye toda la ficción o todo el programa, y el que da trabajo a los demás». Así presentaba Manuel Burque, cómico, actor y guionista, el negocio casi invisible de los que conciben las ideas que luego vemos en pantalla.

«Guionistas de programa» reunió, apoyado por su sindicato ALMA y la Fundación SGAE, a algunas de las «mentes pensantes» de esas directrices sobre las que se sustentan los diferentes espacios televisivos. Miembros de los equipos de guión de «En la tuya o en la mía» (La 1), «Got Talent» (Telecinco), «Un príncipe para tres princesas» (Cuatro), «Leit Motiv» y «El Hormiguero» (Antena 3) reivindicaron el pasado viernes en la Biblioteca Pública Municipal Eugenio Trías visibilidad para este colectivo, y explicaron en qué consiste su trabajo.

Cada formato requiere, además del libreto, un tratamiento determinado. Los «talent shows» y los «realities», por ejemplo, deben su éxito a «la fuerte labor de casting». Marta Torres, guionista de «Un príncipe para tres princesas», destacó que en este programa «no hay actores», por mucho que se suela especular sobre ello. «Por eso el casting es fundamental, nosotros no manejamos gente plana, sino con peculiaridades», aseguró. Sí reconoce, en cambio, que la mayor parte del programa está guionizado, pero eso no impide que este «fluya».

El portavoz de «Got Talent» destaca que el espacio en el que trabaja es «un programa que se basa en el storytelling y lo que importa es cómo contamos el recorrido emocional de cada concursante». Por eso reconoció que sí «perfilan» las historias de los candidatos, los totales, las reacciones? «No buscamos a la Susanne Boyle española porque podemos mejorarlo», explicó. Pero no sucede lo mismo con los miembros del jurado, que «no tienen pinganillo, nadie les dice qué tienen que hacer, porque así es como se construyen emociones y sorpresas».

Entrevistas naturales

Explotado hasta la saciedad, el éxito o fracaso del formato de entrevistas siempre recae en el entrevistador. El rostro visible lo es para lo bueno y lo malo. Pero detrás de las preguntas y frases ingeniosas de este, hay un equipo «en la oscuridad». Así lo contó Luis Murillo, uno de los cuatro guionistas del programa «En la tuya o en la mía»: «No es como una serie de ficción, en la que casi todo hay que seguirlo al pie de la letra. Hay espacio para la improvisación, pero menos de lo que se piensa. A veces incluso escribimos la réplica a las respuestas del invitado».

El triunfo de este programa en la parrilla televisiva ha sido atribuido, en parte, al carisma de Bertín Osborne, cuyo futuro en TVE pende de un hilo, pero no todo se debe al entrevistador. «La clave es que parezca que no tiene guión, y ahí es donde entra la espontaneidad de Bertín», admitió Murillo, que reconoció que su equipo puede llegar a trabajar hasta diez horas al día. Televisión Española «no censura, nunca saben ni qué se va a preguntar», porque el objetivo de este espacio es que «el invitado brille, ya sea Rajoy o Juan y Medio. Por eso nunca se hacen preguntas incómodas y, así, a veces cuentan cosas más interesantes» que en otros espacios más agresivos evitan.

Los guionistas de «Leit Motiv» (#0), inspirado en los «late show» americanos presentados por Jimmy Fallon y Conan O?Brien, han tenido que adaptar el concepto de «late night» a nuestro país. «El americano es más simple, no tiene la variedad de la versión patria», confesó Javier Durán, coordinador del libreto del programa del nuevo canal de Movistar . Aunque Buenafuente, su presentador, improvisa, cuentan con un guión cerrado. «A veces sale y entra del monólogo que tenemos escrito, cuenta un chiste espontáneo, y luego continúa el guión, y claro, al final no se le entiende muy bien», confesó Durán.

Los invitados y el directo

Los invitados son el punto neurálgico de «El Hormiguero», y en ellos se basa la estructura el espacio. Pero en un programa nunca se ve todo el trabajo que hay detrás. El de Pablo Motos dura aproximadamente 40 minutos, pero siempre se tienen 60 preparados, por si acaso, «un plan B por si el invitado no entra en la dinámica», como sucedió con Jesse Eisenberg en su día. El proceso de creación es «larguísimo» y la evolución «constante», porque hay «cosas que se gastan aunque funcionen bien», comentó el guionista Juan Ibáñez, también conocido como la hormiga Trancas.

«Likes» es un «experimento en televisión, uno donde el guión depende de las redes sociales», contó Carla Sánchez. Conducido por Raquel Sánchez Silva, es «un programa que se piensa entre todos» y, la presentadora, «mete baza como cualquiera», reconoció.

Atrezzo, figurinistas, iluminación o maquillaje. Atuendos y caras visibles de un formato cuyo hilo invisible diseñan los guionistas, «estrellas igualmente, aunque no luzcan tan bien en un photocall», bromeó Burque, que zanjó recordando: «Los programas no se escriben solos».


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