Grecia y Rusia amplían su cooperación bajo los límites de las sanciones de la UE

Grecia y Rusia acordaron hoy ampliar su cooperación política y económica, dentro de los límites que impone el régimen sanciones de la Unión Europea (UE). Ambos países esperan que esta cooperación reforzada sirva para templar los ánimos en Occidente y no para empeorarlos.

Durante la primera visita del presidente ruso, Vladimir Putin, a Grecia en diez años, los dos países han firmado una serie de acuerdos bilaterales en distintos ámbitos: turismo, universidades, agricultura, inversión y petróleo.

«A pesar de los tiempos difíciles, la cooperación greco-rusa avanza», ha dicho Putin tras acabar su reunión bilateral con el primer ministro griego, Alexis Tsipras. Un encuentro que ha durado más de una hora y media, el doble de lo previsto inicialmente.

Por su parte, Tsipras ha dejado claro que Grecia no tiene intención de saltarse el régimen de sanciones de la UE. Por el contario, «respeta todos sus compromisos en el organismo europeo», pero ha puesto de manifiesto que sigue sin compartir esta vía.

Una amistad consolidada

Hace un año, cuando Atenas se encontraba inmersa en las negociaciones con Bruselas para un rescate decisivo, el Kremlin lanzó un órdago a la UE advirtiendo de que, si las conversaciones fracasaban, Rusia no dejaría caer a Grecia. Al final, el país heleno logró aquel tercer rescate y, pese a sus reticencias, tuvo que mantener la disciplina europea sin poder levantar las sanciones a Moscú. Ahora, Tsipras ya no lanza órdagos, sino se ofrece como puente entre Occidente y Oriente.

«Creemos que la cooperación entre Europa y Rusia es importante y en todos los organismos internacionales que participamos intentamos reducir las tensiones con Rusia», ha declarado el primer ministro heleno. También ha subrayado que es primordial que todas las partes «dejen a un lado sus diferencias y luchen conjuntamente contra el terrorismo».

Una mirada al pasado

Pese a que entre los documentos firmados figuran algunos de carácter energético -sobre el fomento de la cooperación en renovables y el impulso del comercio petrolero- ambos líderes no ocultaron que habrían deseado crear proyectos más ambiciosos.

En concreto, Putin se refirió al fracaso del gasoducto South Stream, con el que Rusia pretendía transportar gas hacia Europa, a través de Bulgaria e Italia.

«A causa de las reacciones de Estados Unidos y de la Comisión Europea (CE), Bulgaria se retiró... Propusimos un gasoducto alternativo a través de Turquía, para el que hubo propuestas de los turcos, pero también hubo rechazo por parte de la CE», ha lamentado Putin.

Tsipras recalcó que el objetivo de Grecia es convertirse en un nudo energético. «Estamos dispuestos a la cooperación y toda oportunidad que se presenta será utilizada, porque estimamos que los conductos de energía son puentes de amistad», ha afirmado.

Un viaje muy productivo

Entre los acuerdos firmados este viernes figura el memorando de entendimiento suscrito entre de las petroleras Rosneft y ELPE, que contempla estudiar las posibilidades para cooperar en el suministro de petróleo y de sus derivados.

Putin ha recordado, además, que su país está interesado en participar en la licitación de la empresa de ferrocarriles griegos y del puerto de Salónica.

Ambas empresas están incluidas en el programa de privatizaciones que la troika de acreedores impuso a Grecia, pero cuya eventual venta a Rusia no convence a los socios occidentales.

El viaje de Putin concluirá mañana con una visita al monasterio ruso de San Pantaleón en el Monte Atos, la república sagrada de los monjes de la ortodoxia cristiana, que cumple mil años.

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