Flores amplía su «resort» en Ecuador tras vaciar sus cuentas por el Madrid Arena

Nativa Bambú, el «resort» de lujo tras el que está el principal acusado por la tragedia del Madrid Arena, se prepara para la temporada estival de este año. El reciente terremoto sufrido en Ecuador tuvo su epicentro a unos 300 kilómetros de Montañita, la localidad ecuatoriana donde Miguel Ángel Flores sigue manejando sus negocios latinoamericanos. Pero no ha sufrido daño alguno. Todo lo contrario, más bien. En octubre, la empresa anunció que estaba llevando a cabo obras de reforma y ampliación del establecimiento de ocio, cuyos principales atractivos son un hotel y una discoteca. El mismo complejo investigado por la Unidad de Delincuencia Económica y Fiscal (UDEF) de la Policía Nacional en una pieza separada.

Es decir, que mientras que el que fueracapo de la noche madrileña comenzaba a ser juzgado, declarándose en la práctica insolvente, sus tentáculos en Ecuador se iban extendiendo. La propia web del denominado Nativa Bambú Ecolodge anuncia «entre lo nuevo de las instalaciones» 52 habitaciones totalmente equipadas; piscina y bar «con una vista única»; spa-yoga; gimnasio; reggae bar; zona de barbacoca; nuevas áreas infantiles; y el «funcionamiento completo de nuestro café bistró-pizza artesanal». Todo ello, acompañado con varias fotos de las obras.

«Inversores españoles»

Hace unos días, este periódico se puso en contacto con el «resort». Confirmaron esos nuevos planes, que detrás estaban «inversores españoles», e incluso ofrecieron unas tarifas realmente atractivas para mediados del próximo junio: 184 dólares por noche la cabaña para cuatro personas, y 155 la cuádruple estándar. En el precio se incluyen un 10% en su restaurante Ibiza; el acceso a la discoteca donde Flores organizaba sus Space of Sound (las fiestas que hicieron famoso su local insignia madrileño, Macumba, pero que en Nativa Bambú comentan que ya no se realizan con ese nombre); y amplia información sobre otros locales de ocio de esta privilegiada zona de Ecuador.

Una vez ocurrida la tragedia del Madrid Arena, el primero de noviembre de 2012, Miguel Ángel Flores comenzó a deshacerse de su imperio. Al menos, de cara a la galería. Así lo considera la UDEF en un informe de más de 500 páginas. En él, la Policía Nacional relata el entramado de negocios del empresario, y apunta a presunta utilización de varios testaferros, como Francisco Lavagni, para camuflar los tejemanejes en los que sigue metido. No solo en el mundo de la noche, sino también, y sobre todo, en el gimnasio que dirige en la estación de Chamartín, junto a lo que fuera Macumba.

La empresa que regenta, el Castellana Sport Club, Canacur S. L., ha recibido cientos de miles de euros de inyección económica desde Ecuador y Panamá a raíz de la aparente caída en desgracia de Miguel Ángel Flores. Un individuo que tuvo que pedir prestados a otro gurú de la noche, Miguel Ángel Langa, los 200.000 euros de fianza exigidos por el juez Eduardo López-Palop, magistrado instructor de la causa del Arena.

El aparente vaciado de las cuentas corrientes de Flores, que sigue manteniendo pese a todo un importante tren de vida, buscaría, a juicio de la UDEF, declararse insolvente ante el muy probable pago de las indemnizaciones a las familias de las cinco chiquillas que murieron aplastadas en el pabellón municipal aquella fatídica noche de Halloween.

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