Explorando la trastienda de las series
Los setenta minutos que duran las series españolas en prime time, que a los guionistas se les hacen interminables, para[…]
Los setenta minutos que duran las series españolas en prime time, que a los guionistas se les hacen interminables, para los fans pasan muy rápido. Por ello, en los últimos años muchas ficciones se han sumado a la moda de «completar» cada capítulo con espacios de entretenimiento en los que descubren los secretos del rodaje con sus protagonistas y creadores, explican las claves del episodio o incluso el contexto sociocultural en el que se desenvuelven.
«El programa nunca tendría sentido sin la serie, obviamente, pero una vez producida es una buena opción para ampliar la experiencia del espectador con contenido original, que completa el universo que rodea a la ficción con imágenes de las que no tendrían acceso de otra forma. Con un poco más de inversión, menos del 5 por ciento del presupuesto total de la producción, se amplía la oferta unos treinta o cuarenta minutos más», explica Nico García, productor ejecutivo de «Los archivos del Ministerio», que prolonga la duración de la serie fantástica de TVE más allá de la madrugada con datos históricos de cada emisión y las anécdotas tras las cámaras que después nutren de contenido a su numerosa comunidad de fans, «los ministéricos».
La clave, añade García, es plantearlos como espacios independientes con identidad propia y destinar a su producción un equipo especializado. Y nunca perder de vista que se dirigen a un «espectador experto» que «tiene referencias internacionales, valora cada esfuerzo en la producción y demanda más información de la serie que consume cada semana», reconoce el productor ejecutivo de Catorce. «El ?making of? es solo una parte de nuestras escaletas. Lo importante es detectar cuáles son los ejes que pueden ampliar y enriquecer la experiencia del espectador. Y esto es distinto para cada producción: en algunos casos destaca la curiosidad o el morbo de lo que hay detrás de las cámaras (sobre todo la relación y anécdotas entre los protagonistas) y en otros casos es la explicación del periodo histórico que retrata la ficción», afirma García.
«Dentro de El Príncipe»TELECINCO
«Dentro de El Príncipe», el programa que se zambulle en los secretos de la exitosa serie de Telecinco, es un ejemplo de lo primero. El equipo capitaneado por Mau Conill comenzó a trabajar nueve meses antes del arranque de las grabaciones para realizar un «making of» digno de la superproducción de Mediaset y Plano a Plano. «César Benítez y Aitor Gabilondo querían contar lo que pasaba tras las cámaras, y comenzamos a trabajar aunque aún no habíamos firmado el contrato para este espacio. Entonces la cadena decidió no hacerlo, pero como ya teníamos el material grabado lo montamos, lo emitieron y funcionó tan bien que nos lo siguieron encargando», cuenta la directora de contenidos y guionista del programa que ha llegado a alcanzar 2,1 millones de espectadores.
Así se hace el «making of»
Conill se lee cada capítulo, selecciona las secuencias más importantes, ya sea por contenido, trama o por espectacularidad y las explota al máximo con sus protagonistas. «Grabamos dos o tres días por semana en jornadas maratonianas, y hacemos entrevistas en parejas o individuales», relata la guionista, que subraya que para crear estas producciones es esencial ser ágil y flexible para adaptarse a las grabaciones de la serie, que han seguido en sus viajes a Ceuta y Granada, entre otros.
Aunque los cerca de siete miembros del equipo (cámara, sonido, redacción, contenidos, producción y maquillaje) se enorgullecen de haber sacado a la luz el trabajo de técnicos como los «steadycam», lo que más tirón tienen son las entrevistas que realizan con los actores famosos. «En una ficción tan dramática como esta, es bueno que al final se vea a los intérpretes también en un ambiente distendido y de buen rollo. Algunos están encantados de participar en estas producciones, aunque no cobren por ello, y a otros les cuesta más encontrar el momento», apunta Conill.
No obstante, las ventajas de estos formatos frente a las clásicas reposiciones no se limitan solo al ámbito de los contenidos: «Desde el punto de vista de la programación y el consumo, cuando termina el capítulo de una serie, en torno a las 24.00 horas, es más fácil para el espectador aceptar una oferta adicional de treinta o cuarenta minutos que ver un episodio antiguo con 70 minutos más pausas publicitarias», dice García.
Reinventándose
Además, la evolución de estos programas es constante. Algunos, como «Ochéntame», que sucede a «Cuéntame», funcionan ya de forma independiente. Tras la experiencia de «El Príncipe», en Plano a Plano decidieron dar una vuelta de tuerca más al género con «Las claves de El caso», que tiene parte de «making of» y parte de documental sobre la época. «Lucen mucho y arrastran audiencia de forma muy barata, menos de 50.000 euros, así que si la gente se suma a ?El Caso? es posible que se sigan produciendo», concluye Conill.
Atreseries lanzará este jueves tras el estreno de «Vis a Vis» su propia versión de estas producciones-complemento: «Vis a vis: tercer grado», un espacio similar al americano «Talking Dead» en el que varios expertos comentarán el capítulo junto a las protagonistas .
Hasta en los «reality»
El origen de esta moda, al menos en Antena 3, está en la producción de «El tiempo entre costuras». «Era una serie tan bien producida que no queríamos desperdiciar nada de material, y en los rodajes siempre pasan cosas interesantes», recuerda Cristina Azcárraga, gerente de programas de Atresmedia, grupo que se lanzó a producir estos formatos para concursos como «Top chef», «Tu cara me suena» o el programa de búsqueda de pareja «Casados a primera vista». Este último precedía a «Todo sobre el amor», un programa en el que exploraban, con distintos expertos o a través de experimentos, la diversidad de las actuales relaciones de pareja y las formas en las que hombres y mujeres se acercan al amor. «Aquí no teníamos material adicional, pero nos apetecía enriquecer el espacio con un programa divulgativo», reconoce la directiva.
