España ha perdido un 30% del tejido industrial desde que comenzó la crisis
La industria aparece como una de las grandes víctimas de la crisis en España. Mientras el PIB nacional se contrajo[…]
La industria aparece como una de las grandes víctimas de la crisis en España. Mientras el PIB nacional se contrajo en torno a un 8% entre 2007 y 2014, la produccion industrial de manufacturas casi cuadriplica esta caída, hasta el 30%, según recoge el último número de la revista 3conomí4 editada por el Consejo General del Colegio de Economistas. En términos de empleo, la destrucción alcanza los 750.000 empleos y supone un descenso del 25%.
La destrucción del sector secundario español durante la crisis ha sido mayor que la de los países de nuestro entorno. Frente al 30% nacional, en la media de la Eurozona la bajada alcanza el 7% y en Alemania es del 5%, mientras que en Francia la producción industrial ha adelgazado un 15% y en Italia un 22% entre 2007 y 2014, según Eurostat.
Gran parte de esta destrucción en España responde a la caída del sector de la construcción, que abarcaba un buen número de actividades ligadas a la industria, así como al hundimiento del consumo interno, que también ha lastrado a la compra de bienes producidos en España. Solo las exportaciones han logrado paliar parcialmente este fenómeno.
Como ha destacado en la presentación del informe el decano de la facultad de Derecho y Economía de la Universidad Camilo José Cela, José Luis Carmelo, la industria representa un 15,5% del PIB y debe alcanzar el 20% en cuatro años de acuerdo a la estrategia sectorial diseñada por la Comisión Europea. Para ello, el economista ha reclamado un mayor énfasis en la educación y la competitividad.
La caída del sector ha sido constante: sin en 1970 suponía el 39% del PIB, en la actualidad es menos de la mitad. España es el país de la Organización para la Cooperación y Desarrollos Económicos (OCDE) que más reduce el peso relativo de sus manufacturas en el PIB desde 2000, recoge un artículo de José Carlos Fariñas, de la Universidad Camilo José Cela
