Es diciembre y los mercados son una lotería
Hemos iniciado ya el último mes del año, que debería confirmar el signo con el que concluirán las carteras de[…]
Hemos iniciado
ya el último mes del año, que debería confirmar el signo con el que concluirán
las carteras de inversión de este difícil ejercicio. Diciembre va a ser fiel
reflejo de lo que ha sido todo el año para los ahorradores: un periodo jalonado
de sorpresas y dificultades políticas, de incertidumbres y permanentes amenazas
económicas. Los que logren concluir 2016 en este escenario con algún beneficio,
aunque mínimo, ya pueden sentirse satisfechos. Los que tengan pérdidas han de
asumir que el mundo de la inversión es una carrera a largo plazo con periodos
de caída, que se traducen en pérdidas más o menos cuantiosas.
Diciembre nos
trae, como platos fuertes, los efectos de una importante subida del precio del
petróleo como consecuencia del acuerdo de los productores; un referéndum en
Italia, cuyos efectos sólo podemos prever y una más que posible subida de tipos
en Estados Unidos.
Cualquiera de
estas noticias podría hacer cambiar por si sola la tendencia de los mercados
durante un cierto periodo. Las tres juntas pueden convertir el último mes del
año en una montaña rusa que conviertan la inversión bursátil en la verdadera
Lotería de Navidad.
En el momento
actual, resulta especialmente preocupante el efecto del referéndum italiano con
la previsible victoria de un "no", que haría reaparecer todos los fantasmas de
la crisis en la Unión Europea y, muy especialmente, de su sector financiero.
Con una situación crítica en el Banco Popular, donde las decisiones y
soluciones que se están dando, van siempre con un claro retraso, los problemas de Italia podrían tener una
repercusión negativa en la valores financieros españoles con lo que ello afecta
a todo el Ibex-35. Y ello, además, en un ambiente donde, como nunca nos
cansaremos de advertir, el mayor riesgo en estos momentos viene de la renta
fija. Los ahorradores/inversores se encuentran, una vez más, atrapados y, tal
vez, lo mejor sea pensar que la suerte del ejercicio ya está echada sin tener
muchas más aspiraciones, si no estamos dispuestos a asumir mucho más riesgo.