El voto de Podemos y de Ciudadanos, los más difíciles de calibrar

La desfaección con los partidos tradicionales y la eclosión de Podemos y Ciudadanos convirtió la demoscopia en una ciencia de alto riesgo. En ese escenario, han sido los resultados de las dos formaciones emergentes los más difíciles de estimar.

Acertar el resultado de Ciudadanos se confirmó tras el 20-D como el reto más complejo. La desviación del conjunto de encuestas preelectorales del partido de Rivera respecto al día de las elecciones alcanzan los 4 puntos porcentuales si se compara con la media de estudios de dos meses antes de los comicios. El 20 de octubre Ciudadanos empezaba a hacer patente una luna de miel demoscópica al calor de los resultados del 27 de septiembre en las elecciones catalanas. Una sensación que se arrastró hasta el mismo arranque de la campaña electoral.

Su potencial electorado se demostró como el más volátil. La media de las útimas encuestas que la ley permite publicar, aunque ya empezaban a reflejar el pinchazo que Rivera sufrió en campaña, no fueron todavía capaces de calibrar correctamente su intensidad. Una semana antes de los comicios la media de sondeos se desvió 5,3 puntos respecto al que finalmente sería su resultado. Durante los meses previos al 20-D a Ciudadanos se le situó muy cerca del 20% de voto. Algunas llegaron a ser incluso más optimistas. Finalmente su resultado se quedó en el 13,9%.

Para Narciso Michavila, presidente de GAD3, señala que Ciudadanos «defraudó las expectativas en mayo (en las municipales y autonómicas)» y que fueron los resultados de las catalanas los que «le inflaron artificialmente en las encuestas posteriores como si el votante fuese a seguir votando en clave catalana». Michavila apunta a que en los últimos siete días el partido naranja «no paró de bajar» porque ese electorado que alguna vez había apuntado que le votaría terminó por volver a PP y PSOE y también porque se quedó en casa, ante una participación que estuvo por debajo de las expectativas.

Michavila apunta a dos factores que explicarían ese retroceso en las encuestas. Primero que por su concepción de partido central no genera tanto rechazo y cuando las elecciones no están tan cerca funciona como partido refugio. «Los encuestados lo que manifestaban era algo como `me gusta pero no sé con quién va a pactar`». Esa incertidumbre se acentúa conforme se acerca la cita electoral. Pero también se refiere a elementos técnicos, como que en las encuestas telefónicas se quedan fuera zonas rurales que tienen una mayor propensión al voto hacia los partidos tradicionales. ¿Qué pasará con el partido de Rivera el próximo 26-J? Existen incógnitas, pero como apunta el último sondeo que GAD3 publica hoy en ABC, Michavila ve que «aguanta bastante bien. Algunos hablaron de fracaso, pero son 3,5 millones de votos y 40 escaños. No les veo hundiéndose, pero esas encuestas que ahora le dan tanta subida me recuerdan a lo que sucedió en otoño».

Precisión demoscópica

De todos los institutos demoscópicos, GAD3 fue el que mejor calibró un escenario tan cambiante. Su estimación para el conjunto de partidos a dos meses de las elecciones se desviaron en 2,38 puntos. Solo la de Sigma Dos se acercó, con un desvío de 2,40 puntos. La precisión fue afinándose conforme se acercaba la fecha de las generales.

En la última predicción legal que se permitía publicar, GAD3, con una desviación de 1,56 puntos, fue también el instituto que menos se desvió. En las encuestas elaboradas el día de los comicios el desvío fue apenas del 0,8.Esos resultados en la última semana llevan a plantear que los sondeos de la última semana, que no se pueden publicar hasta los que se hicieron el último día, «se demostraron precisos», defiende Michavila, que explicaque cuando se critica que las encuestas han fallado es porque ahora el voto es más volátil y «en diez días se decide muchísimo voto».

Algo parecido a lo que pasó con Ciudadanos sucedió también con Podemos. Pero a la inversa. Tras el decepcionante resultado en las catalanas, dos meses antes de las generales la media de sondeos se desvió en casi siete puntos respecto al resultado que finalmente obtuvo. «Poco a poco fue subiendo y los sondeos fueron capaz de detectarlo», señala el presidente de GAD3. No comparte la afirmación de que las encuestas retroalimentan el ascenso o el descenso en función de sus resultados. «Una encuesta te perjudica si eres nuevo y dicen que no vas a entrar».

En el caso de Podemos, diez días antes de los comicios la desviación se redujo a 3,4 puntos, mientras que las que se elaboraron el día de los comicios casi acertaron de plano, desviándose en apenas 0,7 puntos.

Lo que si fueron capaces de plasmar las encuestas sin apenas fallos fueron los sufragios que obtuvieron PP y PSOE. Michavila define que el voto de los populares se reflejó a lo largo de todo 2015, y así ha seguido estos meses, como «muy estable». Respecto a lo que podría sucederles el 20-D, cree que en tanto que su fidelidad de voto es muy grande «apenas se les va voto y apenas les llega». Se retrotrae a 2003 (con la repetición de los comicios en la Comunidad de Madrid) para apuntar a que su electorado «aguanta mejor que el resto, y si hay descenso de participación con algún voto menos puede tener más escaños».

Sobre el PSOE, apunta a que «está ya en su suelo» y que dada su estructura territorial aguantará el 26-J. «Yo no veo a Podemos superando al PSOE».

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