El reto de conseguir que todos los actores hablen español

Silencio absoluto. En la pantalla del estudio vemos a James Franco, protagonista de «21.11.63» (serie que Fox estrena el 6[…]

Silencio absoluto. En la pantalla del estudio vemos a James Franco, protagonista de «21.11.63» (serie que Fox estrena el 6 de abril), mientras viaja en el tiempo para evitar el asesinato de Kennedy. A quien oímos, sin embargo, es a Claudio Serrano, que también ha doblado al Batman de Christian Bale, a Ben Affleck y a Daryl en «The Walking Dead», entre otros. Ocupa uno de los cientos de puestos de trabajo que mueve esta industria. «En España se doblan unas 150 películas al año, cifra que no se puede comparar con las 6.000 horas de doblaje de ficción, de unas 80 series», explica José María Alonso, responsable del tráfico internacional de Fox.

Las cadenas trabajan contrarreloj para que las producciones se vean lo antes posible, incluso un día después de su debut en EE.UU. «Nos llega el material unos diez días antes y nos dicen las fechas exactas de estreno», explica Maribel Osto, directora técnica del estudio de doblaje Best Digital. «Mandamos traducir, elegimos un director y, junto con la cadena, el reparto. Luego, el proceso de ajuste consiste en adaptar el español a los movimientos de la boca para mantener la medida y lo que dice, ya que la estructura de cada idioma es diferente», añade.

Proceso técnico

Para evitar filtraciones, los capítulos llegan en formatos preliminares, con mala calidad, «anticopy» y fuertes medidas de seguridad. «Cuando doblé a Lex Luthor en ?Batman vs Superman?, la película venía con la pantalla difuminada, excepto un agujerito en el que se veía a tu personaje», cuenta Adolfo Moreno, actor y presidente del sindicato Adoma (Artistas de Doblaje de Madrid). Cada voz se graba en una pista distinta, lo que evita que haya que reunir a todo el reparto, pero obliga a un largo proceso de montaje y acoplamiento posterior. El director es el encargado de que todos los intérpretes estén en el mismo tono y de dar las indicaciones pertinentes, ya que lo normal es que no hayan visto el episodio antes. Maestros como Antonio Gálvez («Homeland», «Urgencias», «Equipo A»...) apenas necesitan ver un par de veces el original para imitarlo a la perfección. Y así, frase a frase (o take a take), llegan a doblar un capítulo por día.

«Lo más difícil es el equilibrio entre interpretar lo que vive el personaje, con su propia geografía gestual, y lograr la sincronía, algo muy puñetero. A veces, una frase te gusta pero queda corta o larga», apunta Miguel Zúñiga, que pone voz a Chris Cooper en «22.11.63», como ya hizo en «American Beauty». Otra clave del oficio es la versatilidad, explica Paloma Escola, «pero dentro de unos parámetros». «Una señora de 65 no puede hacer a una chica de 15, aunque la voz envejece menos que la persona».

Tradicionalmente, se cree que solo se dobla en España, cuando Italia, Francia o Alemania también potencian esta industria. «Leer a Shakespeare en inglés es mucho mejor, pero no por ello vas a dejar de traducirlo ni de acercarlo a quien no sepa el idioma. Creo que es muy necesario, porque hace accesibles las obras. No todo el mundo tiene la capacidad ni las ganas de verlas con subtítulos», insiste Moreno. «Además, previene la piratería y preserva el castellano, desvirtuado por las redes sociales y demás, y es un vehículo para su buen uso: si oímos hablar bien, hablaremos mejor», detalla Alonso.

Las cadenas doblan sus productos, operación que cuesta entre 3.300 y 4.500 euros por capítulo, para «llegar a más público». «El inconveniente de la VO es su techo de mercado», reconoce Miguel Salvat, director de contenidos premium de Movistar . «Los experimentos hechos ofreciendo series en VO no alcanzaron la misma audiencia», añade Daniel Pérez, director de programación de Fox. «Es cierto que cuanto más joven es el producto más fácil es que lo vean en VO», explica. Afortunadamente, plataformas de vídeo bajo demanda como Netflix o Yomvi ya permiten las dos posibilidades y apreciar el trabajo actoral de los intérpretes originales, cuya voz es parte esencial.

Versiones latinas

Aunque se suele pensar que el doblaje fue impuesto durante el gobierno de Franco, antes ya se doblaba mucho. «El franquismo consolida una práctica previa. Cuando las series americanas comienzan su expansión, España era aún un mercado pequeño. Por eso las producciones de los 50 y 60 se doblaban en versión latina», explica Concepción Cascajosa, profesora de Comunicación Audiovisual en la Universidad Carlos III. Es la época en la que vimos a Mannix guardar «la valija en la cajuela del auto tras balacear al occiso», o «disfrutábamos de dibujos animados cuyos personajes hablaban con acentos que los hacían aún más mágicos para nosotros», recuerda Salvat.

Además, en nuestro país el nivel de doblaje es alto. «En otros países no interpretan, sino que narran», explica. «No hay que olvidar que tanto el subtitulado como el doblaje son una traducción, con sus dificultades y sus retos», apunta Cascajosa.


Más información

En portada

Noticias de 

Si esta noticia ha sido útil para ti,
apúntate a nuestros boletines
¡No te decepcionaremos!

También en nuestro canal de Whatsapp