El presidente de EE.UU.: populismo ruidoso, pero parcialmente efectivo

Mucho estruendo, pero sólo algunas nueces. El anunciado populismo de Donald Trump, con el que el outsider llegado para desmontar[…]

Mucho estruendo, pero sólo algunas nueces. El anunciado populismo de Donald Trump, con el que el outsider llegado para desmontar el sistema fue capaz de conectar con el suficiente número de estadounidenses para llegar a la Casa Blanca, ha llegado a buen puerto en contadas ocasiones. La batería de promesas fáciles con las que desarboló a Hillary Clinton en las urnas, hace ahora un año, ha topado en la mayoría de los casos con la complejidad de un sistema de poderes que limita notablemente la capacidad del presidente.

Su propio entorno de asesores y la mayoría republicana, con la que mantiene un entendimiento a la fuerza de momento poco efectivo, han frenado sus impulsos, hasta acumular un número de fracasos provisionales que dejan su agenda presidencial en entredicho. Los compromisos bandera que reforzaron su campaña electoral, en especial la demolición y sustitución del Obamacare (sistema de cobertura sanitaria impulsado por su antecesor) y la construcción de un muro a lo largo de toda la frontera con México, han sido bloqueados por la mayoría en el Congreso, algunos de cuyos miembros, lejos de comulgar con sus propuestas, se muestran abiertamente contrarios.

La política exterior, muy alejada de los tradicionales aliados de Estados Unidos, y su nacionalismo económico, de carácter proteccionista, tampoco casan con la visión de Trump, que sí ha cumplido con la ruptura o revisión de los principales acuerdos internacionales. Un boquete en el tradicional espíritu republicano. El mayor reto del presidente, que por una vez los conservadores asumen como propio, la rebaja de impuestos, afrontará su gran desafío las próximas semanas.

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