El PP cierra la crisis en Murcia pero Rivera supedita su apoyo a otro pacto

Pedro Antonio Sánchez ya no es el presidente de Murcia, pero la estabilidad de la región todavía es un horizonte lejano. El día después de la renuncia del dirigente autonómico, el PP y Ciudadanos asumen el nuevo escenario y estudian cómo recomponer su relación, pero lo hacen todavía por separado. La intención de ambos partidos es mantener una primera reunión en los próximos días ?podría retrasarse hasta la próxima semana? para abordar la investidura de Fernando López Miras como nuevo presidente autonómico, que no está garantizada.

En el PP dan por cerrada la crisis institucional, pero Ciudadanos busca algo de tiempo para reflexionar sobre cómo recomponer las relaciones. Albert Rivera puntualizó ayer que el pacto que firmaron hace dos años «ha muerto» y que lo que toca ahora es «hacer un acuerdo nuevo» para los dos años que quedan de legislatura. La investidura del nuevo candidato popular es la opción más probable, y desde luego es la fórmula que desea Ciudadanos. Pero la formación naranja se ha encontrado con un obstáculo: la continuidad de Pedro Antonio Sánchez como diputado.

Ayer el expresidente confirmó en declaraciones a la Cadena Cope que solo renunciará a su acta de diputado si es encausado. La apertura de juicio oral es el momento procesal en el que los estatutos del PP establecen que un cargo público debe renunciar. Y los populares no van a anticiparse a sus propias normas internas, más cuando consideran que Sánchez ya ha asumido un gran sacrificio personal al renunciar a la presidencia.

De momento, Ciudadanos se resiste a exigir que Sánchez entregue su acta, como sí han reclamado a otros diputados del PP, por ejemplo en la Asamblea de Madrid. En la resaca de su triunfo que le ha supuesto cobrarse la cabeza del presidente popular, en filas naranjas pedían ayer «contextualizar» lo sucedido, ir paso a paso. Insisten en que lo relevante era la salida del presidente imputado del Palacio de San Esteban. Pero lo cierto es que su permanencia como diputado impediría reeditar el pacto con el PP en los mismos términos, toda vez que este exigía la «separación de cualquier cargo público imputado por corrupción política». El pacto «nacería muerto», advierten.

Los populares, por su parte, defienden que Sánchez «ya ha cumplido con creces» echándose a un lado y confían en que Ciudadanos no exija también su salida del Parlamento regional, algo a lo que el ya expresidente no está dispuesto, según afirman en su entorno. Sánchez, que acaba de ser elegido presidente del PP regional, luchará por su «rehabilitación» política, esperando que la Justicia archive las causas abiertas contra él, o le absuelva.

«No sería justo pedirle también que deje su escaño», insisten en la dirección nacional del PP, donde sigue muy abierta la herida que les ha supuesto sacrificar a su barón autonómico, aunque fuera para evitar el mal mayor que hubiera supuesto la pérdida del poder en Murcia. Los populares ya sufrieron una honda conmoción por el trato dado a la exalcaldesa Rita Barberá, que murió expulsada del grupo parlamentario del PPen el Senado, por exigencia también de Ciudadanos.

Pero la presión sobre Sánchez sigue arreciando en Murcia. PSOE como Podemos abrieron ayer un nuevo frente a los de Rivera exigiéndoles que no permita que Sánchez retenga el acta. El secretario general de Podemos en Murcia, Óscar Urralburu, pidió a Ciudadanos que «no se hagan los tontos y se den cuenta de que es Sánchez y todo su equipo el que seguirá dirigiendo la Región, aunque la firma en el papel la ponga otro», en alusión al sustituto, López Miras.

La izquierda sigue apretando a Ciudadanos para negociar un Gobierno alternativo al PP. El líder socialista murciano, Rafael González Tovar, remarcó que Rivera deberá elegir entre un Gobierno alternativo ?ofreciendo incluso no ser él mismo el candidato? o «faltar a su palabra conformándose con esconder a Pedro Antonio Sánchez debajo de las alfombras de la Asamblea Regional».

Por eso en Ciudadanos piden calma para administrar las primeras horas de lo que consideran un triunfo político que refuerza su posición. Pero la insistencia en que desvelen si exigirán o no la renuncia al acta de Pedro Antonio Sánchez para propiciar la investidura de López Miras les obliga a reconocer que el plan no está definido. «Todo está por negociar», reconoce un alto cargo de la dirección. Hasta el punto de que aunque admiten que es «lo más lógico» no quieren abordar la cuestión sin una negociación previa: «Habrá que llegar a un acuerdo para apoyar o no la investidura». Se avanza que estas circunstancias darán lugar a una «relación distinta», menos concreta que el anterior acuerdo y que solo garantice un mínimo de estabilidad hasta las eleccionesde 2019.

Hay tiempo para que la situación se prolongue. La presidenta del parlamento regional,Rosa Peñalver, tiene hasta el 21 de abril para realizar consultas entre los grupos antes de proponer un candidato a la investidura. Y a partir de ahí es la Junta de Portavoces quien debe fijar una fecha para la sesión, sin que se establezca un límite concreto.

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