El Oro, en 1.300 dólares en El primer examen del año

Siempre es fácil encontrar una explicación que justifique un movimiento de precios. El rebote en el precio del oro desde[…]

Siempre es fácil encontrar una explicación que justifique un movimiento de precios. El rebote en el precio del oro desde los mínimos de noviembre, está perfectamente avalado por las turbulencias en los mercados de divisas, en las últimas decisiones de los bancos centrales de Suiza y Europa y, por qué no, por el recurrente argumento de la incertidumbre inyectada por el cambio político en Grecia.

Lo que no nos deben hacer olvidar esos postulados es que, con bastante antelación al movimiento de precios, sin conocer aún las causas que servirían para justificarlo, la estadística, o el análisis técnico si prefieren llamarlo así, iluminaba el camino más probable de las cotizaciones.

El descenso hasta los 1.145 dólares, rebasados en un uno por ciento el último día de noviembre, ya se proyectaba desde finales de agosto. Que esa frontera iba a ser difícil de perderse sin un rebote, también se podía apuntar como probable desde octubre. Y que el ataque a los 1.300 parecía inevitable, se anunciaba desde antes de la convocatoria de elecciones en Grecia.

La pasada semana, con el pisotón que el BCE le ha dado al euro y con el conocido resultado de las elecciones griegas, la cotización del oro ha aprovechado la coyuntura para realizar la maniobra de aproximación hacia la resistencia, el techo, del canal lateral-bajista que condiciona el valor del metal amarillo desde hace casi un año y medio.

El máximo del impulso obliga a tomar nota de los 1.307 dólares como posible techo, pero es pronto para descartar los 1.315 como un nivel viable a muy corto plazo. Si el ataque alcista se prolonga hasta ésta última referencia, ahí surgiría una oportunidad de especulación bajista, ya que, aún contando con alguna sorpresa en el terreno político-económico, es muy difícil que se produjera una ruptura alcista sin algún tipo de reacción previa.

La primera referencia de soporte la encontramos en 1.260 dólares por onza, pero la más importante en el corto plazo está en los 1.225 dólares, por coincidir con la proyección de directriz alcista de largo plazo y el 61,8 por ciento de retroceso del recorrido alcista del año. 

Por el momento no se dan las condiciones técnicas o fundamentales que pudieran alertar de la pérdida definitiva de la tendencia alcista de largo plazo, pero sería muy interesante ahuyentar los fantasmas con la superación definitiva de los 1.300. Es fácil que así suceda a lo largo del presente año, pero nada como verlo confirmado tras el ajuste de precios que veamos en los próximos días o semanas.

La rentabilidad del oro se dispara en euros

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Toda devaluación tiene efectos negativos y positivos. Entre éstos últimos, referido al menor valor del euro en los mercados de divisas, en un marco de estabilidad de precios, está el mayor valor de los metales preciosos medidos en unidades de la divisa europea. Si el rendimiento anual en dólares es muy bueno, en euros aún se dispara más: hasta el 16,4 por ciento en el caso del oro y hasta algo más del 23 por ciento en el caso de la plata.

Todo apunta a un rebote aún mayor del euro frente al dólar, tal vez hasta 1,18-1,185 en las próximas semanas. Por eso, si las compras de oro realizadas en diciembre solamente eran con el fin de especular en el corto plazo, este puede ser un buen momento para recoger los frutos y esperar otra ocasión. Puede que se pierdan algo, pero lo conseguido es mucho.

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